La Habana

Un revelador relato histórico sobre el dirigente cubano Raúl Castro, publicado hoy en la primera plana del diario oficial Granma, pidió dar actualidad a una frase del presidente provisional de Cuba: “Yo soy un simple soldado a quien se le asignó una posición y un cometido”.

El relato titulado “Lo que no se puede ignorar: cuando Raúl Castro asumió la responsabilidad del asalto al Cuartel Moncada, hace 53 años”, narra la actitud de quien, por enfermedad de Fidel Castro, ocupa actualmente los principales cargos de gobierno y del Partido Comunista de Cuba cuando tras el ataque al cuartel Moncada, una fortaleza militar del régimen pronorteamericano de Fulgencio Batista (1952-1959) fue capturado. La autora Marta Rojas explicó a los lectores del periódico nacional Granma que “este es un facsímil que conservo de la primera página del periódico Oriente, de Santiago de Cuba, con fecha 30 de julio de 1953. Por su elocuencia vale la pena reproducirlo”. Agregó que “el joven Raúl Castro Ruz, capturado antes que Fidel y cuando no sabía cuál había sido el destino de su hermano, pero sí que Abel Santamaría, segundo jefe del Movimiento, había sido asesinado, asumió la entera responsabilidad del asalto al Moncada”.

“Este jovencito, que no aparenta tener más de 18 años de edad, hermano del que se acusa como Jefe del movimiento insurreccional, Dr. Fidel Castro, se nombra Raúl Castro Ruiz, fue detenido ayer cerca del poblado de San Luis. “Este individuo, según informes, fue el que dirigió personalmente a los atacantes del Cuartel “Moncada” el pasado domingo, y estaba parapetado en el edificio del Palacio de Justicia, logrando huir en la confusión que se formó, al ser repelida la agresión por la guarnición del Moncada” narró entonces el periódico Oriente. Rojas recordó en Granma que “después de los acontecimientos del Moncada, Raúl, que conocía la topografía santiaguera, salió de la ciudad. Pensó dirigirse a su casa, en la zona norte de la región oriental. Al cabo de 72 horas, sin embargo, fue interceptado por una pareja de la Guardia Rural. De primer momento no reveló su identidad. Dijo que había ido a los carnavales de Santiago, pero que al quedarse sin dinero debía volver adonde sus padres. La excusa no valió: fue conducido al cuartel de la zona. Así obraron con todo joven sospechoso. Santiago era el destino inevitable. A esas alturas, el régimen había ahogado en sangre a los sobrevivientes de la gesta”. La autora citó al actual sustituto oficial provisional del dirigente cubano, Fidel Castro, en declaraciones en aquel momento: “había que destruir el gobierno primero, para después adecentar al país y hacerlo progresar como es debido; hacer la Reforma Agraria, pero no es solo dar la tierra a los campesinos, es algo más que eso, es darle la tierra y hacerla producir; el sistema este es malo desde que empezó la República; Cuba está llena de analfabetos, se cometen injusticias, se le roba el dinero al pueblo, había que derrocar el régimen de Batista para iniciar la Revolución”.

En un juicio que le hizo el régimen de Batista por los sucesos del Moncada -citó Granma- Raúl Castro declaró ser “un combatiente de fila”. Al increparlo el fiscal por la supuesta contradicción de esa definición con la que dio cuando fue arrestado, el dirigente dijo ante el tribunal: “Cuando me tomaron declaración en el Vivac, asumí la responsabilidad del Movimiento porque suponía que habían matado a Fidel, sabía que Abel había sido asesinado y alguien tenía que asumir la responsabilidad de aquella acción que se frustró en la primera intención. Pero, estando vivo Fidel, afortunadamente, las cosas volvieron a su lugar. Yo soy un simple soldado a quien se le asignó una posición y un cometido”. La autora Rojas subraya, finalmente, en su narración que “esta es una historia que no se puede ignorar ante los acontecimientos de hoy”.

Fuente: World Data Service

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