La indiferencia con la que el mundo asiste a la violencia mortal desatada
por Israel contra el pueblo palestino, vuelve a anunciar que los intereses
políticos de las potencias que definen el destino del planeta han
terminado por sepultar el concepto de civilización y de moral
internacional.

La ONU, en la palabra de su Secretario General, no solamente marcó su
inoperancia para cumplir las obligaciones que le señala su Carta, sino, lo
que es peor, mostró al mundo como el silencio ante el poder hegemónico es
un recurso al que se puede echar mano cuando se trata de proteger el
cargo, aunque en el camino los cadáveres de hombres, mujeres y niños,
demuestran que la Secretaría General entregó su moral y ética a las manos
de quienes financian sus gastos y prebendas.

La ofensiva israelí sobre Gaza, con muertes diarias de mujeres y niños,
especialmente, habla de la insensatez criminal del gobierno de Israel.
También de la notoria incapacidad de la Autoridad Palestina.

El pretexto para este nuevo episodio genocida, que ya causó más de 50
muertes, es obtener la liberación de un soldado israelí, estúpidamente
secuestrado por las incontroladas fuerzas de Hamás. La intención fue
canjearlo por presos palestinos, pero la ingenuidad mortal de los autores
los llevó a creer que Israel iba a ceder a ese chantaje. De ninguna manera
iba a tolerar el aparato militar israelí esta demanda, sería sentar un
impredecible precedente, y no se previó – o si – la respuesta brutal del
ejército invasor que sigue las órdenes del Primer Ministro Ehud Olmert.

Le han puesto a la operación “Lluvia de verano”, y con ese nombre ya van
más de 50 los muertos, en su mayoría niños palestinos. El secuestro es el
pretexto, la verdadera razón del operativo mortal es destruir viviendas y
aniquilar palestinos, para que sirva de lección. Matar inocentes en
venganza por la muerte de inocentes, pareciera ser el lema de los
militares israelitas en Gaza.

Nos preguntamos, ¿ y si el secuestrado apareciera muerto, cuál sería la
respuesta israelí?. No queremos ni pensarlo.

En la historia de la Humanidad, se encuentran hechos como el que
comentamos, en los que el silencio, por conveniencia o por cobardía, llenó
de sangre muchas páginas del pasado.

La Unión Europea condena con una timidez que mejor sería callarse, el
Vaticano, una vez más, calla en todos los idiomas, Bush saluda el valor
israelí, América Latina no existe en estos escenarios.

Algunos organizaciones israelitas han exigido a la Corte Suprema de su
país, ponga fin a este castigo a una población con el pretexto de
“acciones antiterroristas”. Se han destruido centrales eléctricas,
abastecimientos de agua, edificios públicos, y se ha capturado decenas de
ministros y representantes al Congreso. Todo lo cual viola el derecho
internacional y las reglas de la guerra.

El mismo tratamiento que los judíos recibieron de los nazis, y que el
mundo condenó, es el que hoy aplican aquellos al pueblo palestino, al que
pretenden desaparecer para evitar reconocerles el derecho a una patria, a
un territorio, a una existencia como Nación.

Las atrocidades de Israel, como las cometidas por EEUU en Irak, permiten
identificar con claridad a los enemigos de la paz mundial.

Fuente: Revista Mariátegui.

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