El segundo debate, o el verdadero debate porque al mismo asistieron la totalidad de los candidatos a la Presidencia de la República, fue ganado, encuestas y posdebates aparte, por Andrés Manuel López Obrador simplemente porque impuso a sus contendientes su llamado a la concordia y la civilidad y no entrar en la discusión bajuna a la que quería cercarlo el panista Felipe Calderón Hinojosa, además de que conjuntamente con el priísta, Roberto Madrazo Pintado fueron los únicos que verdaderamente hicieron propuestas serias de gobierno.

Muy mal se vio Felipe Calderón que desde un principio quiso repetir la receta del ataque directo, consecuencia de su propia campaña basura; Andrés Manuel y en cierta forma el tricolor lo dejaron solo a Felipe rumiando su coraje al no ser ni siquiera tomado en cuenta. Seguramente algunos interesados querían ver sangre en el encuentro y tendrán que aceptar que este fue un debate de propuestas.

En política exterior, el candidato por el Bien de Todos, prometió regresarle a México la dignidad que le dio tanto prestigio en el concierto de las naciones, respetar la soberanía de la naciones y la libre determinación de los pueblos y una relación respetuosa con Estados Unidos y con todos los países del mundo.

Desarrollar al país “desde abajo”, con la gente y desde sus regiones ya que “México, son muchos Méxicos” pues cada entidad tiene su cultura, y enumeró seis ejes: combatir la pobreza, dotar de servicios públicos a colonias populares, rescatar al campo, impulsar la industria de la construcción, fomentar el turismo y modernizar al sector energético. Remató al afirmar que sacará al pueblo con el presupuesto a favor de las mayorías. No es posible tener un gobierno rico y un pueblo pobre

Abundó al referirse a las reformas estructurales apoyadas por minorías, que en esencia “significa socavar las conquistas de los trabajadores, establecer el IVA en alimentos y medicinas” y beneficiar a los privilegiados de siempre.

López Obrador, propuso por el contrario, una reforma del Estado a partir de los grandes problemas nacionales, de acuerdo a los siguientes puntos: Que se eleve al rango constitucional el apoyo a discapacitados, adultos mayores y garantizar el derecho a la salud.

Roberto Madrazo, quien se ubicó en el centro afirmó que esta elección tiene que ver con el futuro de todos. Hay tres opciones, dijo, dos son lo mismo, un riesgo para el país, por un lado la ineptitud y por otro la violencia, el conflicto; y una opción que está en el centro de las preocupaciones de los mexicanos, que quieren trabajar con lo más razonable de los demás partidos para poder construir el futuro que queremos para el país.

Por eso ofreció un gobierno con experiencia, madurez, serenidad, rumbo y firmeza. Garantizó más seguridad, más empleo y menos pobreza. Con la Alianza por México te va a ir muy bien”, y reclamó de sus contrincantes la firma de una acuerdo por el respeto del resultado de la elección, para así evitar incendiar al país.

De Felipe Calderón, siempre peleonero y sin respuesta a sus ataques, con un cambio de anteojos que lo hacía notar fuera del contorno de la comunicación y con una cara burlona y de autosuficiencia que en nada le favorecieron, fracasó rotundamente no obstante que a los pocos minutos de terminado el debate presumió de haber consultado en Internet y en otros medios en donde las encuestas ya le favorecen.

De los de relleno, no tiene ningún sentido referirse a ellos, sólo cubrieron espacios o mejor dicho restaron tiempo a los tres candidatos que si tienen oportunidad de ganar las elecciones. Por ahora el triunfador fue López Obrador.

– Teodoro Rentería Arróyave es periodista y escritor, vicepresidente de la Federación Latinoamericana de Periodistas, FELAP.