Como no soy ningún tonto –me dice ayer un escritor aprista-, tengo que
entender que los golpes e insultos que recibió Ollanta Humala en la
Universidad Ricardo Palma fueron espontáneos y reflejan la ira del pueblo
contra el nacionalista. Y lo de Trujillo fue consecuencia de una doble
provocación: ¿a quién se le ocurre meterse en territorio ajeno y para qué
va a poner flores a la tumba de Haya, si no es para que le metan una
piedra en la cabeza y después aparecer mariconeando como víctima de las
maldades de la bufalería? Y lo de Gamarra: ¿qué tendrán pues los
microempresarios contra Humala? ¿Y en Camaná, donde les pararon las manos
a los atacantes?, siempre cabe que las cosas no salgan como uno quiere.

En resumen, y como dice Meche Cabanillas, todo esto fue originado por el
lenguaje violentista. ¡Quién le manda a Humala estar fustigando a los
partidos tradicionales y diciendo que son corruptos y que quiere cambiar
el sistema! Ese tipo de cosas son las que crean la violencia.

En cambio el huevo de Huacho ese sí que fue planificado. Un tiro artero
al terno de segunda vuelta. Y -como dice el amigo aprista-, si siguen por
ese camino van a recibir lo que merecen. Porque eso de lo espontáneo no
funciona con nosotros. Y ahí ocurre que el mismo día en que me
recomendaron no actuar como tonto, se produce la famosa “respuesta”.

Envíen a los compañeros a que les den su merecido.

Así que de palabras violentistas pasamos a piedras democráticas. Y
cuando aparecen los huevos antisistema, se disparan las armas de la paz.

Un amigo de la Defensoría del Pueblo de Cusco me informaba hoy mismo que
los que disparaban usaban silenciadores que están prohibidos para uso
civil.

Tres heridos de bala y varios contusos. Todos del partido de Humala o
transeúntes desprevenidos. Definitivamente los demócratas tienen mejor
entrenamiento y puntería que los militaristas.

Fascistas heridos por demócratas, es más o menos la tesis del periódico
de Aldo M.

Y con ese concepto no hace sino reeditar las reglas de la falange
española, el partido nazi de Alemania, y los fascio de Mussolini. Tiros a
la barriga de sus adversarios, para que aprendan.

Y la derecha cobarde entrevistando con sus medios a los jefes de los
grupos de ataque: ¿no es cierto que ustedes fueron los agredidos?