Si no bastaran las voces libres de la sociedad civil, de las organizaciones de expertos, de las instituciones culturales y educativas, de los permisionarios independientes y de los legisladores que no se han plegado al sometimiento mediático que han objetado la llamada ley de medios, el sólo distintivo: “Ley Televisa” que implícitamente denuncia a quien beneficia criminalmente sobre y en contra de la rectoría del Estado y sobre la soberanía de la nación, debieran, en una toma de conciencia pública, los senadores que se respeten así mismo y el encargo que les otorgó el pueblo, evitar la aprobación de las aberrantes, antijurídicas y anticonstitucionales leyes federales de Radio y Televisión y de Telecomunicaciones, anteriormente sancionadas por unanimidad, en una maniobra de sorpresa-acuerdo-apresurado, por la Cámara de Diputados.

La oposición a las reformas a las leyes mencionadas está de tal manera creciendo que ya se organizan marchas de rechazo y los senadores contrarios alistan su plan contra dicha aprobación. Además, los senadores dóciles deberían de reflexionar sobre las repercusiones que tendría si obedecen a la maniobra electorera, puesto que ya se advierten de diferentes frentes que si aprueban las desquiciantes leyes de marras, se presentarán las correspondientes controversias constitucionales ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación, cuyos ministros no creemos que avalen tales engendros que tienen como único objeto beneficiar al ente televisivo.

Nadie como el radiodifusor cultural, Ernesto Velázquez Briceño ha sintetizado el daño al país, de aprobarse las reformas a las leyes federales de Radio y Televisión, y de Telecomunicaciones. El presidente de la Red de Radiodifusores y Televisoras Educativas y Culturales de México, y director TV UNAM, según informa El Universal, entregó al Congreso de la Unión un documento para alertar de los efectos negativos de la minuta que será sometida en breve al pleno del Senado, y acudió a la Cámara de Diputados para solicitar la intermediación de los legisladores para frenar la aprobación.

La reforma tal cual, especifica Velásquez Briceño, “no considera la función social de los medios públicos; no garantiza autonomía a la Comisión Federal de Telecomunicaciones COFETEL; promueve consejeros dependientes del actual Presidente; subasta el espectro radiofónico; motiva el monopolio y suprime toda posibilidad de alcanzar la convergencia tecnológica”. Qué más quieren los senadores para votar en contra de esos bodrios que ponen en manos del gran capital, provenga de donde provenga, todo el espectro aéreo que es parte fundamental de la soberanía nacional.

Exactamente porque las reformas aprobadas por la Cámara de origen reducen la capacidad rectora del Estado, favorecen exclusivamente los intereses de las televisoras y no considera la función social de los medios públicos, se acrecienta el frente de senadores de todos los grupos políticos contrarios a las mismas encabezados por Javier Corral y José Castañeda, del Partido Acción Nacional; Manuel Bartlett y Dulce María Sauri, del Partido Revolucionario Institucional, y el coordinador de los senadores del Partido de la Revolución Democrática, César Raúl Ojeda Zubieta.

Estas serían las últimas llamadas a la congruencia, al honor legislativo, al respeto a nuestra Constitución y al pueblo mismo que los eligió. Esperemos que no llegue ese jueves de la ignominia. Nunca un parlamento puede legislar por cuestiones de coyuntura electorera. El estigma será, que no quepa la menor duda, para los senadores “comprados”, pero también para el Presidente de la República entrante, porque recuérdese en la Cámara de Diputados todas, absolutamente todas las fracciones partidistas, aprobaron la “Ley Televisa”.

– Teodoro Rentería Arróyave, periodista y escritor, es vicepresidente de FELAP –México. teodoro@libertas.com.mx