Esta era una de las consignas que acompañaban y caminaban con las distintas organizaciones del movimiento social, que este 31 de enero han salido a las calles en protesta ante la entrada en vigencia del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos. La frase era un claro reflejo del descontento generado por la gestión neoliberal del gobierno empresarial de ARENA y su presidente Saca.

En la jornada de protestas, que se llevó a cabo en distintos puntos del territorio salvadoreño, participaron estudiantes, trabajadores sindicalizados, el magisterio, comunidades de Iglesia, vendedores “informales” y organizaciones campesinas.

La actividad inició en todos sus puntos y de manera simultánea a las siete de la mañana y se extendió por cuatro horas. En la capital, las principales arterias que comunican con el oriente y el occidente del país fueron “tomadas” por los manifestantes. Hubo también concentraciones frente a los centros comerciales más lujosos de El Salvador (y también de Centroamérica), la embajada de Estados Unidos y los Ministerios de Gobernación, Educación y Economía, así como de la Asamblea Legislativa. En el interior del país, en ciudades importantes como Santa Ana, San Martín, San Rafael Cedros, Chalchuapa, las carreteras también fueron tomadas.

Alejandro Ramos, secretario general de la Federación Sindical Salvadoreña (FESS) expresó que la jornada “se desarrolló en cumplimiento a los compromisos adquiridos en el marco del VI foro Mesoamericano de los pueblos, por lo que era de esperar que este tipo de actividades se desarrollara en los demás países de la región”. El sindicalista sin embargo manifestó, que en el caso de El Salvador, “este hecho marcaba el inicio de una serie de protestas aprovechando la crisis generada por el retraso de la puesta en marcha del TLC con Estados Unidos”.

Para el sindicalista el afán del Ejecutivo y los empresarios para que entre en marcha el TLC a todo costo y riesgo, es inocultable. “El único interés que está detrás del TLC es el gran negocio que harán las multinacionales gringas y los grandes empresarios salvadoreños. La gente debe entender que si seguimos por ese camino se terminarán los bosques, el agua, la biodiversidad. En definitiva lo que está en juego con el TLC es la vida misma”.

Engel Ramos, miembro de la Coordinación Ecuménica de la Iglesia de los Pobres en El Salvador (CEIPES), manifestó que “…entre la acción social contra la injusticia, la pobreza y el autoritarismo de Estado, el movimiento social salvadoreño afronta un nuevo período que se desenvolverá entre las presiones de la agenda oficial (elecciones), la disputa interna-externa por la soberanía nacional (TLC-ALCA) y la inaplazable tarea de construir, desde abajo, un proyecto de país. Se requiere pues, un profundo ejercicio social que confronte el modelo en marcha, cierre las puertas a su continuidad y evidencie ante todos los salvadoreños y salvadoreñas que el país posible sólo lo pueden hacer realidad los sectores ajenos al poder”.

Finalmente llamó a “la unidad (desde la diversidad de los procesos) y la solidaridad permanentes para enfrentar las medidas neoliberales implementadas desde el inicio de los gobiernos de ARENA y en particular al rechazo de este tratado, por cuanto no representa el interés de la gran mayoría de la población salvadoreña y porque hace inviable un proyecto de futuro al amenazar la vida y dignidad humana”.

Fuente: Centro de Investigaciones para Inversiones y Comercio, CEICOM http://www.ceicomobservatoriodelsur.org/index.html