Llegan al aeropuerto Jhon F. Kennedy ubicado en la rebelde ciudad de El Alto los mandatarios extranjeros, reciben honores militares, distinciones por parte de los municipios de La Paz y El Alto, suben a sus movilidades, recorren las miradas de ellos y sus sequitos, las huellas de las revueltas populares, la vía que une el aeropuerto con la alcaldía quemada todavía tiene pintas contra Gonzalo Sanchez de Lozada (GSL), las paredes lucen murales pintados para la campaña electoral, antes de llegar a la Ceja ven, pero talvez no reconozcan las espaldas de las sedes de la Central Obrera Regional (COR), de la Federación de Juntas Vecinales (FEJUVE), organizaciones sindicales y populares.

El esqueleto de la alcaldía quemada durante la revuelta policial y popular de Febrero de 2003 es un mudo testigo del paso de importantes visitantes, también es un recordatorio de lo que sucede cuando el pueblo esta descontento con las medidas del gobierno. Transitan por la autopista, pasan por las casetas del peaje incendiadas cada revuelta popular, donde los alrededores sirven de punto de concentración y bloqueo en las marchas populares; vía que fue mudo testigo del paso del convoy militar que pretendía abastecer de combustible a La Paz, convoy que para abrirse paso con armas pesadas ametrallo las montañas para callarlas, se gasifico a la población alrededor y a las viviendas, eran piedras en contra de metralletas en Octubre de 2003, esta vía ahora luce cada trecho banderas bolivianas y whipalas (1).

Hoy domingo, la plaza de los Héroes, que luce un gigantesco rostro de piedra del mestizo Andrés de Santa Cruz y Kalahumana, se llena de a poco con las delegaciones de raigambre popular: llegan las delegaciones campesinas, mineras, obreras, pueblos indígenas, sin tierra, desocupados, militantes oficialistas, autoridades originarias, concejales de los diversos municipios.

La plaza se llena de aires nativos, de trajes típicos, de danzas folclóricas, los medios de prensa enfocan lo que antes eran invisible, el pueblo boliviano se enorgullece de lo que antes se ocultaba: las diversidades culturales y étnicas. La plaza Murillo, eje del poder político, alfombrada y protegida recibe con columna de honor, bandas y honores militares a los mandatarios extranjeros, el Palacio Legislativo se llena de los nuevos diputados y senadores. Se cumplen con las formalidades de la entrega de mando, con el puño izquierdo en alto y la mano derecha en el corazón jura como Presidente Constitucional, Evo Morales.

Discursa por ochenta y cuatro minutos, hace historia, pide un minuto de silencio por las víctimas de los quinientos años de conquista, por Tupak Amaru, Tupak Katari, Bartolina Sisa, Marcelo Quiroga Santa Cruz, el “Che” Guevara, el cura Luis Espinal, por los cocaleros del Chapare cochambambino, por las víctimas de las revueltas populares, recuerda los quinientos años, habla del nuevo despertar del poder indígena originario, dice que se vienen quinientos años de un nuevo gobierno originario que hará lo que no se hizo, otra vez pide la rebaja del cincuenta por ciento en los sueldos del aparato gubernamental y de los senadores y diputados, es aplaudido, como lo fue en el encuentro con los empresarios cruceños, quienes lo ovacionaron siete veces, promete acabar con el modelo neoliberal, dice que hay que recuperar los recursos naturales, devolverle a los excluidos de siempre sus derechos, solucionar el problema de la tierra con respeto a las tierras productivas. Propone discutir el ALCA, el CAN, el TLC y el MERCOSUR, exige socios comerciales, no amos. Dice cero cocaína, cero narcotráfico, no cero coca ni cero cocaleros. Promete acabar con la corrupción, se pregunta como los anteriores gobiernos nos hicieron ganar el subcampeonato de la corrupción. En temas sociales, dice que acabara con el analfabetismo, respetara el Seguro Materno Infantil (SUMI) y el Bonosol.

Se siente orgulloso de la clase media, de los profesionales de los empresarios comprometidos con el pueblo y espera que estos y todos se sientan orgullosos de los pueblos indígenas. Suenan los aplausos y el sonar de un solitario p’ututu (2). Promete no traicionar al pueblo. Se retira del Palacio Legislativo . Recibe el bastón de mando del Ejército, es desde ahora Capitán General del ejercito boliviano, ejercito que no tuvo problemas cuando recibió la orden de Goni (GSL) de defender la democracia a costa de luto y dolor en Febrero y Octubre de 2003; desde el balcón del Palacio Quemado saluda al pueblo reunido y recibe los honores militares expresados con la parada militar y policial, el regimiento Colorados, que es escolta presidencial, le rinde los honores debidos.

Avanza por la calle Comercio vía que une la plaza Murillo con la plaza San Francisco, vía que hasta la revolución nacionalista de 1952 estaba prohibida al tránsito de los originarios, escoltado por columnas de campesinos con sus ponchos wayrurus (3), son los mallkus y jilacatas de las comunidades indígenas, por columnas de mineros cooperativistas cubiertos con guardatojos (4) y por una guardia policial, cruza por los arcos de aguayos (5) adornados con platería, le espera en la plaza San Francisco un mar de gente, las cámaras de televisión difícilmente cubren toda la cantidad de gente presente. Evo Morales va desde Palacio de Gobierno a encontrarse con el poder popular expresado en la inmensa cantidad de gente reunida, con un simbolismo: el poder va al encuentro con el pueblo.

Estas personas esperaron desde temprano, llevaron al amigo, a la pareja, a la familia, para entregarle el poder popular; uno de los escenarios esta lleno de dirigentes de movimientos sociales nacionales y extranjeros, con miembros de las confederaciones sindicales de campesinos, de cooperativistas mineros, de maestros, de rentistas y jubilados, de las juntas vecinales y también de la confederación de indígenas ecuatorianos (CONAIE) acompañados de otros muchos pueblos indígenas. En conjunto son el poder popular que se expresa con marchas, bloqueos, paros cívicos que devienen en revuelta popular cuando los que gobiernan lo hacen mal. Movimientos sociales que fueron protagonistas de las revueltas populares, que proclaman a voz en cuello, una línea del himno nacional boliviano “morir antes que esclavos vivir”. Evo Morales ante la multitud reunida saluda a los presentes, pero su discurso suena diferente, ya no habla ante el poder constituido, sino ante el pueblo, mantiene sus promesas, pero dice que este es el gobierno del pueblo, promete que con la Asamblea Constituyente cambiara todo.

La Paz, Chuquiagu-marka, Plaza de San Francisco, 22 de enero de 2006.

Notas.-

(1) Wiphala: bandera multicolor con los colores del arcoiris en una original disposición, es utilizada como símbolo de las naciones originarias.

(2) P’ututu: Cuerno de buey utilizado como trompeta.

(3) Huayrurus: poncho de color rojizo con rayas negras.

(4) Guardatojos: Casco de minero.

(5) Aguayos: Tejido rectangular multicolor sirve para llevar diversos artículos.

– Mario Ronald Duran Chuquimia fue Secretario Ejecutivo de la Confederación Universitaria Boliviana.