Fines de septiembre y todavía la CNN se empeña en filtrar viejas notas sobre
el fatídico Katrina que asoló la costa sur del país imperial, mostrando
hambre, falta de atención médica, discriminación racial, trato áspero y
violento sobre víctimas desamparadas. A pesar de que maquiavélicamente y por
responsabilidad de la marioneta descerebrada que está a cargo, rechazaron la
ayuda de Cuba y Venezuela, mostrando la soberbia típica del capitalismo
salvaje, sabemos muy bien que fueron votados para ejercer un destino de
usura, explotación y desinformación reiterada.

Salvo el gran camión con quirófano de un solo galeno a bordo, toda la atención
médica fue irrelevante y escasa justamente por no ser solventada.

Y como ayuda solidaria, continuamente se demandó dinero, no para los
damnificados, sino en nombre del precio del barril de crudo que nadaba
tranquilamente en medio de las olas.

Rita arribó para que se desdeñara este desorden e indiferencia. Con el nuevo
desastre fueron más esmerados y la filmografía se mostró casi humana exigiendo
el alza de popularidad de una jefatura que impone levantar imagen para
continuar matando civiles en Irak.

De tantas mentiras y daños ya no se les cree nada y menos recitados por
sus mejores socios, los medios des informativos de comunicación, que son
cómplices excedidos de vanidad y cuyas voces parecen llegar desde el centro
mismo del huracán, no sabemos si por miedo o porque se les cayó la careta.

Ya habían relatado el viaje a la luna mostrando una descuidada puesta de
Stanley KUBRICK. Señalaron al gran culpable Oswald cuyo único mérito fue
haber sido un pagote orquestado por la CIA, el FBI, y la gusanera de Miami
con visto bueno del Pentágono.

Mostraron a las Torres Gemelas implosionando como un hermoso espectáculo de
Hollywood con muertos pobres y verdaderos. Londres disimuló todo con blancas
celosías mientras en el centro de esos desastres, un llamamiento urgente
advertía que en Alaska existe un poder terrorista climático denominado
Aurora Lumínica, que produciría humedad a su antojo y activada por misiles
haría llover donde se les ocurriese, producir incendios, sequías, granizos,
huracanes, tornados, sunamis y nieves continuas a destiempo. Algo como para
meter mucho miedo, incredulidad y afianzar un gran manejo del poder omnímodo.

Otra vez el periodismo mintiendo descaradamente, o la “aurora” anunciada se
les fue de las manos y los tocó muy cerca demostrando que el poder no es
tanto. O como un boomerang apareció para realizar el negociado de la
reconstrucción y mostrar incapacidad para resolver situaciones críticas
cuando el chubasco se les venía encima.

Entre mucha buena prensa dedicada a los efectos trágicos de Katrina en la
tierra del OLD RIVER, un artículo de Luciano Alzaga ofrece la interpretación
ajustada de los acontecimientos El autor se pregunta si lo ocurrido fue por
somnolencia de Bush o se trata de otra vuelta de tuerca del neoliberalismo,
ya que el estado se preocupa sólo por proteger a los poderes financieros
para seguir colonizando económicamente, aún en medio de desastres nacionales.

Aumento del petróleo, seguros que no se van a pagar, comenzar desde cero y
salvarse quien pueda de acuerdo al cacareado espíritu americano.

Y un hecho inédito: el notable presidencialismo, esa idolatría puesta en la
figura del Presidente sólo por el hecho de serlo, quedó desarticulada junto a
la famosa “barras y estrellas” bandera a la que vimos embarrada y nadando en
las pestilentes aguas de Nueva Orleáns.

En Galveston, en cambio, flameó airosa durante todo el paso del Rita en tanto
el periodista soportaba gruesas gotas de lluvia sin siquiera mojarse el
rostro. Como pudimos observar, lo que ellos creen excelentes puestas en
escenas, se han transformado en mentiras descaradas.

A partir del amor a los hijos, al hermano, al amigo, a los padres, al pueblo,
nos preguntamos ante tanto horror: Los ranger, marines, guardias nacionales
recién regresados de Irak:

¿Llegaron a salvar seres humanos o bienes materiales? Los vimos actuar con
nerviosismo y grosería empujando pequeños negritos con ojos asustados dentro
de helicópteros que los alejaban de madres desgarradas por el dolor.

El gobierno norteamericano y sus cómplices periodistas mostraron la intención
de quitarse de encima a negros haraposos que los siguen molestando aún con el
encumbramiento de Condoleza Rice o Colin Powel, designados para hacer creer
que prevalece la absoluta igualdad.

Me recordaron al Mosad removiendo los despojos después del atentado a la Amia
en Buenos Aires. Buscaban papeles, obligaciones y contratos, no a las personas
que yacían asfixiadas debajo de los escombros.

Realmente, Estados Unidos se siente a sí misma como una ficción
cinematográfica. No olvidemos que es el reino de las Barbys, muñecas gélidas
y rígidas que inducen a las niñas a convertirse en mujer objeto. Y la tierra
de Mc Donalds que va desparramando por el mundo hamburguesas que no son de
carne. Y el reino de Disneylandia y Disney World, ponderados paraísos de la
ilusión infantil a donde van ilusos del Tercer Mundo a dejar sus dólares
ahorrados con esfuerzo para visitar una ciudad Pinocho en la que sólo
encontrarán ladrones, corruptos y mentirosos que harán olvidar la escuela y
apuntar a un futuro de analfabetismo e ignorancia, principal aspiración del
dominio imperial.

Los dueños de cohetes y armas nucleares no de plástico, generan guerras e
invasiones. Procrean muertos que no duelen, ni siquiera los propios.

Los ajenos, pobres seres, eligieron esa tierra prometida por asedio de los
medios. Arriesgaron la vida y la libertad para obtener una cámara
filmadora, la inflamable casita de madera o el auto viejo que los endeudará
si no queda varado por el precio de la gasolina.

Nosotros, argentinos, tenemos en el país feliz cien mil valientes ilegales
que se arriesgaron para fotografiarse de smoking en algún casamiento pomposo
y ridículo donde todo el mundo se disfraza de rico. Nunca calcularon que de
tanto en tanto les iba a tocar un funeral.

Como ejemplo de patriotismo, recordemos la familia que mostró asombrada CNN
en medio del desastre. Desde su protegida casa en la colina, saludaban a los
helicópteros disfrutando de la piscina mientras resguardaban la sencilla
mansión inmunes al dolor que se observaba alrededor. Tenían agua, comida,
objetos intactos y automóviles caros. He aquí el espíritu individual y egoísta
americano mostrado en una nota espeluznante.

Nunca imaginé que las fuerzas naturales pudieran provocar un aquelarre
semejante referido y no verificado porque no percibimos asaltos ni saqueos.
Sólo fueron palabras y cuerpos flotando.

Los seres humanos coexistimos algunos muy perversos, otros demasiado fáciles
de engañar y los menos solidarios. La condición humana desciende en el consumo.
Pero ellos, los del ejemplo, muestran un paraíso mediático insistentemente
exhibido por el cine, la televisión, la prensa, los videos. Una perfección
que funciona a partir del heroísmo individual y es la gran mentira. Un
frágil barrilete de plástico.

Aunque canten himnos que invocan a Dios, ondeen la insistente bandera
reiterada hasta el cansancio envolviendo víctimas, (durante el Rita flameó
orgullosamente sin ser arrebatada de su mástil), un emblema que nosotros,
latinoamericanos, gustamos quemar frente a sus embajadas poniendo nerviosa a
la policía vernácula, generalmente al servicio de gobiernos mayordomos.
Nuestra prensa ausente, alejada del pueblo, abrazada a la empresa.

Me pregunto: la naturaleza desfallecida por el recalentamiento atmosférico,
político y usurero: ¿Habrá intentado también repudiar a los cuerpos pobres
y negros de las víctimas? Sabemos que los huracanes que azotan Cuba producen
pérdidas económicas porque los seres humanos, animales y vegetales son
resguardados con colectiva organización. En tanto, la CNN valora las escasas
muertes cubanas como grandes pérdidas y las propias se reducen día a día. En
esto hay algo de cierto. Cada cubano vale por cien de ellos.

Pasada la tempestad, el mar y el viento podrán calmarse, pero regresarán y
el dios naturaleza continuará advirtiendo que hay circunstancias de las que no
se abusa.

¿Comprenderá el pueblo estadounidense que ellos, aunque no lo parezcan también
son humanos y transitorios en la cadena de la vida? De razonar la lección
obligarían a sus gobiernos entornados por la fatalidad a ser más humanista con
los otros pueblos, cumpliendo el sueño de Martín Luther King.

Nosotros, modestos tercer mundistas a los que nos desprecian tanto como al Che,
Guerrillero Heroico al que vilmente asesinaron y resulta más peligroso cada
día, les exigimos que renuncien a viajar a Cumbres o Congresos porque
graciosamente podrían una vez más traer la muerte.

Es difícil que los adoradores del becerro de oro hayan aprendido que con la
naturaleza no se juega y que los Rambos, Superman y Batman son pura ficción.

En tanto en Cuba, los verdaderos médicos socorristas aguardarán sentaditos con
sus mochilas socialistas, dispuestos a mostrar a los negros, pobres y
abandonados del mundo “demócrata” cuáles son los verdaderos derechos humanos
que se deben ejercitar.

Aún agraviada, Cuba, su pueblo y su Gobierno no son inmunes al dolor ajeno,
porque Cuba está conformada por material ignífugo a todo lo que es inmoral,
deshonesto y mentiroso.

Cuba es un lagarto de níquel y de azúcar, tan moralmente fuerte que asiste a
continuar con la esperanza, aún en un mundo enloquecido por el hielo del
desamor de los países de plástico. Y el plástico se quema tan rápido como el
celuloide o el papel y suele dejar una estela tristemente macabra e
insoportable. El corazón, en cambio, puede doler de amor y quemarse de
sufrimiento. Pero sigue latiendo en cada ser de la tierra que conoce la
solidaridad.