Con ocasión de la presentación del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR) ante el presidente Toledo, el 28 de agosto del 2003, el Dr. Salomón Lerner Febres dio a conocer el estimado de víctimas mortales del conflicto armado interno (1980-2000). Hasta entonces, y de acuerdo a estimados oficiales, se consideraba entre 25 y 30 mil las víctimas de la violencia política. La verdadera magnitud de la tragedia nos sorprendió a todos; como se recuerda, el Informe Final señala en 69,280 el número probable de víctimas mortales, considerando a los civiles, subversivos, miembros de los CAD y efectivos de las Fuerzas del Orden.

Después de dos años de la presentación del Informe Final de la CVR y en circunstancias en que el Congreso ha aprobado el Programa Integral de Reparaciones propuesto por la CVR , las fiscalías especializadas empiezan a abrir instrucción en graves casos de violación de DDHH y se prepara el reinicio del mega juicio contra la cúpula de Sendero Luminoso, es cuando se desata una campaña contra la veracidad del Informe Final (IF), cuestionando particularmente el número de probables víctimas mortales ahí señalado. En este cuestionamiento, curiosamente, coinciden desde algunos jefes militares en retiro, otros extraños analistas que consideran que el IF de la CVR sirvió para favorecer a los militares y… hasta connotados cabecillas terroristas.

La crítica se centra sobre el método de estimación estadística utilizado por la CVR, el número de víctimas nominalizadas, etc, etc. Sin embargo, ninguno de estos críticos toman en cuenta la convergencia de las cifras de la CVR con las del Censo por la Paz llevado a cabo por el PAR del Mimdes, es decir, por el propio gobierno y que, curiosamente, nadie cuestiona. En este caso, el censo fue estrictamente comunal y rural (solo centros poblados o barrios menores de 300 habitantes) ; mas de un centenar de brigadistas, investigadores y encuestadores recorrieron las zonas mas afectadas por la violencia durante aproximadamente l0 meses de trabajo, también en los años 2001-2003. Se censaron 2,798 comunidades campesinas y nativas, consideradas como las más gravemente afectadas por la violencia, pertenecientes a 607 distritos ubicados en 82 provincias. Los instrumentos utilizados fueron las encuestas comunales para la información cuantitativa y fichas específicas para levantar la información nominal de víctimas.

Los resultados del Censo por la Paz del Mimdes, no son estimaciones estadísticas, corresponden a los datos ofrecidos por los propios encuestados en los lugares de los hechos, cruce de información y verificación. Si bien los brigadistas del Mimdes no pudieron llegar por razones de seguridad, por ejemplo, al valle del río Apurimac en La Mar o el río Ene en Satipo, sus resultados son sorprendentemente convergentes con los de la CVR. Así, según el censo Mimdes de víctimas en solo comunidades campesinas y nativas arroja 23,698 muertos y 8,428 desaparecidos, es decir, 32,126 víctimas mortales sin tomar en cuenta, por ejemplo, las víctimas de las capitales de distritos que cuentan con más de 300 habitantes, ni de las capitales de provincias o departamentos, ni menos los efectivos de nuestras FFOO ni de los CAD.

Habida cuenta que para la CVR aproximadamente el 52% de las 69,240 víctimas mortales eran campesinos y miembros de comunidades nativas, se tendría que 36,025 de las víctimas estimadas por la CVR corresponderían al mismo mundo rural del cual solo 2,798 comunidades lograron ser censadas por el Mimdes y que, como hemos visto, arroja la cifra de 32,126 víctimas. Si los brigadistas del Censo por la Paz del Mimdes hubieran alcanzado censar, por ejemplo, a 3,500 comunidades campesinas y nativas (de las aproximadamente 5 mil existentes) ¿ a cuánto habrían sumado las víctimas mortales del mundo campesino y nativo censadas por el gobierno y de las que ningún crítico de la CVR quiere hablar?

Por último, y para que no se confunda, lo que hemos hecho es comparar la estimación estadística de víctimas mortales de comunidades campesinas y nativas realizada por la CVR (52% del total de víctimas estimadas en el IF), con las que arroja, para el mismo hábitat el Censo por la Paz del Mimdes, encontrándose una asombrosa convergencia de cifras. La diferencia entre las cifras totales de víctimas (69,280 de la CVR y 32,126 del Mimdes) deben de explicarse por la diferencia del restante 48% de víctimas que según la CVR no eran campesinos ni miembros de comunidades nativas

Como se ve, la realidad es una y la estadística sirve. Siempre hay que saber afrontar la verdad, nunca ocultarla.

– Carlos Tapia G. es investigador de CEPRODEP.

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