Santa Clauss aún no ha bajado por las chimeneas para entregar sus
regalos, y ya Bush y Blair han recibido su mejor regalo de navidad.
Saddam Hussein fue capturado con una barba tan tupida como la de
Papá Noel escondido en una suerte de chimenea bajo tierra.

Esto servirá para fortalecer la moral de los ocupantes y sus aliados
internos, y potenciar a los cuestionados gobiernos que lideraron la
invasión a Irak.

Paradójicamente también puede generar otro efecto. Se remueve un
factor más para justificar la presencia extranjera en Irak.

Hay 15 ó 30 grupos distintos en la resistencia iraquí, y ésta puede
redoblar sus acciones para tratar de desviar ese golpe. Para George
Galloway, parlamentario laborista británico, ahora ésta podrá crecer
proclamando defender a su patria sin temor a quedar manchada con el
ex-dictador.

Hussein y sus guardianes cayeron sin usar su pistola para defenderse
o quitarse la vida. Ha aparecido humillado, sumiso y despeinado.
Mas, al igual que Milosevic o previamente Castro, podrá querer
aprovechar el juicio para juzgar a sus captores.

Pese a la extrema cobertura de la prensa occidental sobre las
celebraciones populares en la plaza Saddam en Bagdad, hasta el
momento no se ve mucha gente árabe festejando.

Para Bush y Blair es esencial que este arresto conduzca a una
disminución de las acciones armadas contra sus tropas en Irak. Si
eso acontece las posibilidades se mejorarían para estabilizar Irak y
para que ellos puedan ser reelectos.

* Isaac Bigio. Analista internacional.