Conclusiones del seminario convocado por el Sector Social de la Compañía de Jesús en A.L. Quito, Julio 2003

INTRODUCCIÓN:

La preocupación por el desarrollo de América Latina incluye una
dimensión sin la cual no es pensable ningún proyecto para este
continente: el bienestar para toda su población. Las
estadísticas de todos los países dan cuenta de un alarmante
aumento de pobreza, calificada actualmente como exclusión. Hay
un inmenso abismo entre los grupos que concentran la riqueza y
la inmensa mayoría de la población que está por debajo del nivel
de pobreza. Cuando tenemos en perspectiva un área de libre
comercio para las Américas (ALCA), vemos con inmensa
preocupación que sus planteamientos no tengan en cuenta esta
grave problemática y que previsiblemente la puedan agravar en el
futuro. Por eso el Seminario llevado a cabo en la ciudad de
Quito, del 10 al 13 de julio, en el que participamos laicos,
laicas, religiosas y jesuitas involucrados en la promoción
social, planteó la urgencia de pensar en formas de integración
Americana que tengan en cuenta esta dimensión social, que
incluya en el mundo de la economía el concepto de “Hipoteca
Social” del que habló Juan Pablo II. Las reflexiones que se
realizaron durante el Seminario nos abren horizontes que hay que
trabajar con urgencia en una perspectiva de hacer propuestas,
crear alternativas que puedan ser impulsadas por quienes desde
los valores éticos propuestos por Jesús de Nazareth nos
preocupamos por la suerte de nuestros hermanos y hermanas.

1- Por qué no queremos el ALCA.

Porque la Composición del ALCA es impresionantemente
asimétrica.

El punto de partida de las economías de los 34 países que
conforman América del Norte, Central, el Caribe (con
excepción de Cuba) y Suramérica es sumamente desigual. Del
PIB total, el 79% corresponde a los Estados Unidos, el 5,9% a
Canadá, el 4,7% a Brasil, a México el 4,2%, a Argentina el
2,51%, y la gran mayoría de los países no superan el 1% del
PIB total del ALCA. Por lo tanto, la negociación del ALCA se
realiza en términos de poder extremadamente desiguales y
asimétricos.

Porque la forma de negociación del ALCA no es transparente.

Lo negociado sigue siendo un secreto, y el texto no logra
incorporar las diversas propuestas que han presentado las
organizaciones ciudadanas del continente. En la mayor parte
de los países la sociedad civil se encuentra sin información
sobre lo que sus gobiernos están negociando. Lo mismo ocurre
con sectores productivos completos (empresas, trabajadores)
que serán fuertemente afectados por el ALCA. No se han
previsto referendums para la aprobación popular del Tratado

Porque el ALCA pretende ser un pacto de igualdad entre
desiguales

Encontramos injusto pactar igual trato para quienes son
enormemente desiguales en tecnología, conocimiento, capital,
poder militar. No hay duda que ello generará mayor
desigualdad.

Porque el ALCA es mucho más que un tratado comercial.

Es un esquema de privatización (especialmente de servicios y
bienes públicos tradicionalmente reservados al Estado), de
liberación de mercados y de seguridad para las inversiones
extranjeras, a las que se conceden ventajas sobre las
nacionales. Las propuestas del ALCA van a mermar la facultad
de los gobiernos para llevar a cabo políticas de desarrollo
específicas en áreas económicas y sociales. Se pretende que
el ALCA tenga rango supraconstitucional. Con ello se
limitará la soberanía de las naciones que firmen el Tratado.

Porque el ALCA representa un neo-proteccionismo del comercio
global.

Los EEUU, esgrimiendo un discurso liberalizador, pretenden,
por una parte apoyar a sus sectores que han perdido
competitividad con subsidios, aranceles y medidas no
arancelarias y por otra promover el libre comercio para sus
productos competitivos.

Porque el ALCA omite aspectos imprescindibles

El Tratado omite aspectos que son imprescindibles para la
sostenibilidad del desarrollo de nuestras naciones como:
medio ambiente, políticas laborales y sociales, migraciones,
economía de género, seguridad alimentaria.

2- Queremos un nuevo tipo de integración de las Américas

Otra integración es posible

Se está empezando a abrir un espacio nuevo para imaginar,
pensar y planear estratégicamente una nueva integración que
parta de los intereses y valores de la gente y no deje en
manos del mercado el futuro de la humanidad. Teóricamente hay
otras posibilidades y empíricamente hay diversas formas de
integración de distintos países y bloques distintas de la
dinámica globalizada. Se está consensuando una Alternativa
para las Américas.

Otra integración es factible

La condición para que esta alternativa posible llegue a ser
una realidad es principalmente política: hace falta
desarrollar un Sujeto social que planee y vaya acumulando
fuerzas para lograrlo. Para ello ya no basta hacerlo sólo
desde cada sector, sólo desde cada país. El reto es construir
un Sujeto social multisectorial e internacional. Este sujeto
está iniciando su construcción. Su desarrollo es una meta de
largo plazo.

3- Algunos principios éticos que pueden inspirar esta nueva
integración:

La globalización de la solidaridad humana supone que los
habitantes del Continente americano nos vayamos haciendo cargo
de la humanidad común de los pueblos de América, nos
sensibilicemos frente a la desigualdad existente; carguemos
con ella asumiendo el valor de la equidad en los acuerdos
internacionales y resistiendo a la asimetría injusta.

Globalizar la solidaridad a partir de una situación signada
por la injusticia y la desigualdad, implica:

– Dar trato preferencial a los “débiles” en las relaciones
sociales de manera que el resultado final sea equilibrar
los actores sociales hoy tan desigualmente ubicados.

– Identificar los “débiles” con los pobres y convertir su
vida en el criterio para evaluar los mecanismos de
solidaridad que se pongan en marcha y sus resultados.

– Dar estos pasos de una forma consciente tanto las personas
como los pueblos y los Estados nacionales.

La humanización de la economía

La globalización de la economía ha de estar sujeta a reglas.
Reglas que garanticen la distribución del ingreso inter e
intra nacionalmente, que garanticen la supremacía de los
derechos humanos, económicos, sociales y culturales y de los
pueblos y que garanticen la sustentabilidad del planeta.

Los objetivos que deben guiar cualquier integración y con los
que se deben evaluar sus resultados han de ser principalmente
los objetivos sociales; no sólo los macroeconómicos. Lo
importante no ha de ser si la economía crece, es estable, sino
si la gente vive mejor, pues no es cierto que cuando hay
crecimiento de la economía hay necesariamente más y mejores
empleos. En México, por ejemplo, después de 7 años del TLCAN,
no se logró lo prometido: más y mejores empleos. En el sector
manufacturero que es el gran exportador, hoy hay 9.4% menos
empleo que antes del TLCAN(1) . Las empresas exportadoras
crearon empleos, pero menos que los que se perdieron en sus
antiguos proveedores. Además los empleos creados son malos
empleos. De los nuevos empleos asalariados generados durante
el TLCAN el 49% no tiene las prestaciones que marca la
ley(2) .

La transparencia de la negociación y ejecución

La negociación de los acuerdos internacionales ha de ser de
cara y con participación real de la sociedad y ratificada bajo
formas reales de consulta.

El reconocimiento del otro como interlocutor

La negociación para lograr una nueva integración, además de la
globalización de la solidaridad humana y la humanización de la
economía, supone:

– Considerar que los que participan en la negociación son
seres culturales y actores sociales que tienen mucho que
aportar para lograr un beneficio común a todos.

– Valorar la diversidad cultural y las diferencias
iniciales como enriquecimiento del proceso.

– Estar consciente de que una negociación exitosa es la que
alcanza una posición final percibida como “mejor” por
todos los que participan en ella. La condición de
posibilidad de este resultado es que cada uno mueva sus
posiciones iniciales hasta llegar a la convicción de
haber alcanzado una mejor condición como fruto del
proceso.

– Aceptar el diálogo como el instrumento privilegiado para
alcanzar acuerdos en sustitución de la fuerza como modo
de imponer opiniones o resultados.

4- Retos para la Compañía de Jesús en la construcción de
alternativas de integración.

Priorizar el tema de la integración

El cuerpo universal de la Compañía debe tomar en serio su
papel en los procesos de integración regionales en el marco de
la globalización mundial.

Contribuir a la creación de alternativas viables

La Compañía debe colaborar en la generación de un nuevo
pensamiento social, ético y político que sea alternativa
viable a lo propuesto en el ALCA. Un nuevo pensamiento que se
genere a partir de un proceso creativo, participativo e
incluyente desarrollado desde y con los pobres. No basta con
oponernos; tenemos que brindar caminos alternativos desde
nuestras instituciones educativas y de investigación. No es
suficiente tener claro lo que no queremos sino debemos
esclarecer lo que queremos y esto debe ser viable.

Al llevar a cabo dicha colaboración la Compañía ha de evitar
cualquier forma de protagonismo, más bien ha de procurar
integrarse en procesos, organizaciones y gestiones ya
existentes.

Ajustar la organización e integración propia de la Compañía

El ALCA nos enfrenta desde la Compañía, a otro nivel de
integración entre nosotros que sea más inclusiva de los laicos
y laicas y trabaje suficientemente la relación orgánica con la
Asistencia de los Estados Unidos de América y las Provincias
de Canadá.

5- Propuestas de líneas de acción:

Hacia dentro de la Compañía de Jesús:

Aprovechar nuestras instituciones y distintos sectores
apostólicos para la elaboración y promoción de una ética
inclusiva y humana.

Abordar, a través de AUSJAL y de los Centros de Investigación
del Sector Social de la Compañía de Jesús, el tema de los
modelos de integración estudiando diversas alternativas.

Buscar maneras de participar en la Alianza Social Continental.

Propiciar un equipo a tiempo completo para profundizar un
nuevo proyecto de integración latinoamericana.
Hacia la Iglesia

Hablar del proyecto del ALCA con nuestros obispos.

Buscar sensibilizar y compartir con nuestras iglesias locales,
Obispos y con el CELAM nuestra visión sobre la integración
latinoamericana y las propuestas de tratados de libre
comercio.

Hacia la sociedad civil

Ser puentes entre la base y los sectores académicos e
intelectuales.

Incorporar en la educación, en todos los niveles en los que ya
incidimos, la información, la reflexión y creación de una
conciencia crítica sobre el ALCA.

Fortalecer y acompañar los movimientos que generen proyectos
de desarrollo de cada país.

Buscar maneras de hacer presentes estos puntos de vista,
debidamente fundamentados, en la opinión pública y en los
medios de comunicación para lograr influir en tomas de
decisión que favorezcan a la totalidad de la población.

Notas:

(1) INEGI PIB manufacturero Sistema de Cuentas Nacionales.
Productividad. Empleo: Encuestas Industriales Mensuales tomadas
de BIE-INEGI y www.inegi.gob.mx

(2) INEGI Encuestas Nacionales de Empleo 1993-2003 . 1993,
cuadro 72; 1995 cuadro 167; 1996-2002 cuadro 3.73; 1er trimestre
2003 Indicadores estratégicos de empleo y desempleo.

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