Entrevista con Sergio Haddad, presidente de la ABONG

Pasado el primer medio año del gobierno de Lula en Brasil, el
momento de la evaluación se impone en una nación de 170 millones
de habitantes y donde las reivindicaciones sociales, por momentos
explosivas, siguen presionando sobre la agenda nacional.

Sergio Haddad, presidente de la Asociación Brasilera de ONG
(ABONG), de visita en Suiza para animar un curso de formación de
E-CHANGER, acepta el desafío de elaborar un balance. ABONG (que
reúne unas 300 ONG progresistas) y el mismo Haddad integran la
secretaría ejecutiva del Foro Social Mundial, del cual junto con
otros siete movimientos sociales brasileros, son fundadores.
Economista y educador participa también como delegado en el
Consejo Económico Social, instancia de consulta multisectorial
creada por el presidente Lula.

P: Pasaron ya más de seis meses de la llegada al gobierno del
presidente Lula el primero de enero del año en curso…Buen
momento para una evaluación.

R: Sin duda. Pero antes de analizar la gestión gubernativa es
importante recordar el marco en el cual el Partido de los
Trabajadores (PT) dirigido por Lula ganaron las elecciones.
Permite clarificar la comprensión.

VICTORIA ELECTORAL « CONDICIONADA »

P: Adelante…

R: El origen de la victoria, para simplificar, está marcado por
tres factores fundamentales. En primer lugar, es el resultado de
un largo proceso de democratización en el país. El PT ya había
ganado varios municipios y Estados (provincias, cantones) en
elecciones anteriores, adoptando desde hace tiempo una estrategia
electoral dentro de ese amplio proceso democratizador. Lula era
el punto de referencia indiscutido. En segundo lugar, la victoria
es la consecuencia lógica de un profundo fracaso del modelo neo-
liberal del ex-presidente Fernando Henrique Cardoso y pre-
dominante en todo el continente. Basta recordar la crisis
profunda de Argentina a fines del 2001 y todo el 2002 como marco
de lo que puede ir mal y explotar. Y en tercer lugar, entender
que Lula y su equipo se esforzaron por hacer de su candidatura
algo más vendible y aceptable por el conjunto de la sociedad con
el objetivo de ganar esas elecciones. Es evidente que la victoria
de Lula no es el resultado de un proceso automático de
concientización y de salto cualitativo en la organización popular
brasilera. Y es importante tener presente que en la mitad de la
campaña, cuando las posibilidades de victoria se acercaban, Lula
presentó una carta-compromiso con el pueblo donde anticipaba todo
lo que está haciendo ahora: pago de la deuda; elevación de la tasa
de intereses; cumplimiento estricto de los compromisos
internacionales etc.

P:¿Quiere decir que Lula no contradice su programa electoral?

R: Había anticipado respetar el ajuste… En la línea de tres
desafíos principales. Dar respuesta a una coyuntura económico-
internacional muy compleja de pérdida de la confianza de los
capitales hacia Brasil -siendo el nuestro un país dependiente de
las inversiones externas. Frenar el proceso inflacionario, la
depreciación de la moneda, la fuga de capitales y el aumento del
*riesgo Brasil* como realidad alarmante. Y, además, construir una
sustentación política a largo plazo. Que significa ampliar las
bases parlamentarias y sociales a través de alianzas al mismo
tiempo que se implementa una estrategia de desarrollo social que
consolide sus bases…Porque es evidente que los partidos de
derecha y centro lo sostendrán en tanto siga existiendo un apoyo
popular, sino lo dejan caer.

ORTODOXIA EN EL AJUSTE

P: Volvamos a la evaluación de la primera parte del gobierno.

R: Según el equipo de gobierno se tratan de impulsar medidas para
superar los desafíos coyunturales con la idea de crear las
condiciones necesarias para los cambios estructurales, de fututo.
Para eso, utilizó lo más ortodoxo de las medidas de la política
que le precedió y que por cierto no resolvieron para nada en estos
primeros meses el agudo tema del desempleo y la marginación de un
57 % de la población económicamente productiva. Se aplicó hasta
ahora una política conservadora. El gobierno asegura que está
cumpliendo lo que se propuso. El problema es el futuro después de
este semestre, la implementación de un verdadero programa de
desarrollo social. Es cierto que el gran debate presupuestario
para los próximos cuatro años comenzará en el parlamento en
algunas semanas. Hasta ahora Lula actuaba con el presupuesto
diseñado y heredado del gobierno anterior y con las prioridades
del mismo.

P: ¿Cómo piensa continuar el gobierno?

R: Hay un primer diseño sobre la estrategia del desarrollo sobre
la base de la idea del consumo de masas. Tratar de utilizar la
capacidad de producción y consumo en gran escala pensando en la
enorme población del país. Un crecimiento a partir de la
inclusión social, de los más pobres, incorporándoles en el mercado
de consumo, reconvirtiendo toda una industria hoy por hoy pensada
para un consumo de élite; ampliar la exportación y renegociar la
deuda y la entrada de capitales productivos. ¡El problema es cómo
implementar todo eso! Porque hasta ahora se constata que si bien
ejecutaron lo prometido y la ortodoxia resultó *satisfactoria* en
la lógica gubernamental, a nivel estructural se agravó la
situación de dependencia.

HAMBRE *0*, MAS IDEA QUE REALIDAD

P¿ Qué impacto tuvo el ampliamente publicitado -incluso a nivel
internacional- programa * Hambre 0* que busca , sustancialmente,
reducir la miseria de las grandes mayorías?

R: Siento que la idea vino antes que la real capacidad de su
implementación. Y por el momento , si bien ahora parece tomar
cuerpo, no prosperó mucho y amenaza debilitar expectativas reales
de amplios sectores. Su inoperatividad puede hacerle perder
fuerza. Con el agravante que, a pesar de las buenas intenciones,
se comprueba una gran falta de coordinación en la acción social
del gobierno. Hay buena coordinación política; hay coordinación
económica; hay señales positivas de diálogo social…pero eso no
se reproduce en lo social.

P: ¿ Cómo son hoy los niveles de popularidad del gobierno en
relación al altísimo reconocimiento al momento de su ascenso?

R: Cayó un poco pero no mucho. Lula propone dos reformas fuertes
. Una de naturaleza fiscal y otra en la previsión social. Y las
presenta en la perspectiva de recortar los privilegios de las
minorías, de ampliación del mercado laboral y de mejoras sociales.
Pero hay contradicciones. Un ejemplo, en el país el pago de la
jubilación mínima para los trabajadores rurales de más de 60 años
es uno de los mecanismos más coherentes y efectivos de
distribución de la renta y la riqueza. Extenderlo sería mucho
mejor que cualquier otro mecanismo…Pero no está realmente
contemplado. Hambre 0 tendrá éxito si se liga a la profundización
de la reforma agraria; a la redistribución de la renta y a otras
medidas estructurales de cambio.

EL DIALOGO COMO CARISMA DE LULA

P: ¿ Un panorama un tanto sombrío?

R: Diría, más bien, una realidad económico-social compleja llena
de riesgos. Sin embargo quisiera mencionar elementos muy
importantes de estos primeros meses. Por ejemplo, la fantástica
capacidad de diálogo del presidente Lula con todos los sectores
sociales. Ejemplos: las permantes reuniones con todos los
gobernadores estatales, independientemente de sus pertenencias
partidarias. Hizo ya tres encuentros. Algo casi desconocido
hasta ahora. De igual forma la conformación de un Consejo
Económico y Social que organizó el presidente y su equipo. Allí
participan entre 80 y 90 personas, por mitad, representantes de la
empresa. La otra mitad, prioritariamente delegaciones sindicales
pero donde se incluyen otros actores, como el Movimiento Sin
Tierra (MST). Yo mismo integro ese Consejo en representación de
las ONG. Es un ejercicio muy interesante. Hay reuniones
continuas. Esos representantes deben discutir en conjunto y no
bilateral o sectorialmente como se hacía antes en la cultura
política predominante. Lula preside encuentros mensuales con todo
el Consejo. ¡Es impresionante de ver esa variedad de composición!
Un tercer ejemplo, el proceso de elaboración colectiva del
Programa Plurianual.

P: ¿ En qué consiste?

R: En audiencias públicas que se hacen en cada Estado, donde
participan unos 200 líderes sociales y empresariales locales. Lo
que significa, un proceso a nivel nacional que involucra a más de
5000 dirigentes que participan en todo el país. La idea es ir
definiendo ejes de ese plan de gobierno. Además, cada ministerio,
reproduce el debate con los interlocutores de su propio sector.
Por ejemplo, el de educación, consulta a los actores de esta
esfera en torno al programa.

P: ¿Todas esas instancias tienen poder resolutivo o solamente
consultivo?

R: Son ámbitos de consulta. Pero insisto, expresan una voluntad
de cambio en la forma de hacer la política. Tiene que ver con
valores propios del Partido de los Trabajadores y a experiencias
muy enriquecedoras, como las del prespuesto participativo, que se
integran en esas dinámicas de diálogo. Por otra parte, todo el
mundo es consciente que con el concepto de participación no se
juega. Se puede reunir una instancia consultiva dos o tres veces.
Pero si no tiene repercusión, si las reflexiones no son
incorporadas de una u otra forma por las autoridades, el riesgo de
desgastar ese mecanismo es grande. Y todos están muy atentos a
esto. Me permito subrayar que veo una gran esperanza detrás de
estos mecanismos de diálogo. Son instancias participativas que
abren el marco del Estado, que insinúan la capacidad de lucha para
abrir más espacios y defender posiciones más coherentes con las
reivindicaciones de abajo. Son un medio posible para que el
actual gobierno de Lula, de centro-izquierda, se apropie más de la
izquierda en la medida en que se renuevan las presiones desde la
base de la sociedad…

P: ¿Otros aspectos positivos de estos seis meses?

R: La política internacional de Lula. Se ha mostrado muy hábil,
independiente. Es la posibilidad de ejercer un cierto liderazgo.
Hay que recordar que sobre todo en América Latina Lula tiene un
impacto innegable.

¿ ALCA O MERCOSUR?

P: Se habla de una política internacional positiva pero al mismo
tiempo hay señales que indican que Lula entraría en materia en
discutir sobre el ALCA (Acuerdo de Libre Comercio para las
Américas). ¿ No es contradictorio con la autonomía de la que se
hablaba antes?

R: Lula nunca se había expresado por un no al ALCA en su programa
de gobierno. Hay que reconocer además que en la gran campaña del
plebiscito contra el ALCA en el 2002, el Partido de los
Trabajadores no se involucró orgánicamente. Fueron actores
sociales, como el MST, comunidades eclesiales de base,
organizaciones asociativas, algunos sectores o individuos del
partido y las ONG que la impulsamos.

Para el gobierno la propuesta sería reforzar y extender el
MERCOSUR (mercado regional de Sudamérica) y entrar a discutir el
ALCA con condiciones que no perjudiquen al Brasil y a la
subregión. No se puede olvidar que las presiones son enormes y
que los Estados Unidos son el principal socio comercial de Brasil.

P: Compleja trama la de la actual etapa brasilera. ¿Cómo situarse
en tanto dirigente social?

R: Mi posición es la de promover una oposición crítica
comprometida. Es el dilema y desafío de diferentes sectores
sociales. Crítica comprometida implica ir en la dirección de
conquistar una mayor hegemonía dentro del gobierno a favor del
cambio. Pero sin desestabilizarlo. Pienso que sería muy riesgoso
que de esta compleja etapa política salga como única conclusión la
incapacidad de la izquierda a gobernar o la necesidad del retorno
de la derecha.

Insisto: involucrarse en el campo de la política institucional
para avanzar en una posición de cambio. Que el gobierno escuche y
atienda las reivindicaciones de las mayorías. Con la idea de un
proceso sustentable. Que le permita al pueblo aprovechar estos 4
años que tenemos por delante para crecer en su nivel de
organización y conciencia en la perspectiva de los cambios de
fondo y de futuro