Hace aproximadamente tres meses escribía sobre la primera vuelta de
las elecciones nacionales en Ecuador. En ella hacia conocer la
importancia de la imagen lograda por el movimiento indígena,
especialmente con la caída de Mahuad en aquel memorable 21 de enero de
2000. El movimiento indígena había acumulado un importante capital
simbólico y este capital simbólico, sostenía, había sido uno de los
catalizadores del triunfo en la primera vuelta de la Alianza
Patriótica de Lucio Gutiérrez y Pahackutik Nuevo País. Hoy podemos
decir que ésta alianza se ha convertido en una alianza estratégica
para destruir el movimiento indígena del Ecuador. Esto porque, ésta
alianza puede convertirse en un peligroso montaje para
estratégicamente desmontar al movimiento indígena. Expliquemos esto.
Lucio Gutiérrez, ha decretado dos medicas económicas de trascendental
importancia: la elevación de tarifas de gasolina y la luz eléctrica.

En la última semana se ha denunciado además de que el gobierno de
Gutiérrez pretende liquidar los subsidios a importantes sectores
sociales marginados de la vida económica. Hemos podido observar de
que en Ecuador los subsidios son parte importante de la “política
social” del Estado. También se ha denunciado de que el gobierno de
Gutiérrez pretende firmar convenios con el Fondo Monetario
Internacional sin consultar con su aliado, el movimiento indígena y el
Pachakutik. Es decir, estaríamos asistiendo a un momento culminante
porque el movimiento indígena se había posesionado como una fuerza
capaz de ser un nuevo proyecto, pero ahora se está en la calle
neoliberal del poder. Y esto tiene un alto precio, que es el de
perder el proyecto indígena. Dilapidar un proyecto que se había
construido con mucho sacrificio y sangre.

Hecho que es muy fácil de ser constatado. En sólo 25 días en el
gobierno, Lucio Gutiérrez ha decretado medidas neoliberales. Y en ese
tiempo el movimiento indígena ha sufrido fuertes críticas en su
contra. Además se dice desde los sectores oligárquicos de que los
indios no tienen proyecto de sociedad. Y ante esta supuesta
incapacidad de mostrar un nuevo proyecto, se estaría preparando el
cierre de la apertura étnica en Ecuador. Por otra parte de manera
simbólica a dos semanas del gobierno de Gutiérrez se ha producido un
primer atentado dinamitero en el Hilton Hotel con clara consigna
contra las medidas dictadas por el gobierno. Muchos sectores urbanos
y por su puesto grandes sectores indígenas han mostrado un malestar
ante las medidas inconsultas. Y lo más serio, y esto merece ser
considerado con amplio sentido crítico, se ha empezado a desprestigiar
al movimiento indígena junto a estas medidas económicas.

Ante esta
difícil situación el movimiento indígena constituido entorno al
Consejo Nacionalidades Indígenas de Ecuador, CONAIE., tiene una gran
responsabilidad histórica. Por eso al parecer se llevaran varios
encuentros y reuniones en Guayaquil y Los Baños durante esta semana y
la siguiente para dar una posición oficial ante el gobierno. Y esto
es fundamental. A estas alturas CONAIE tendría que dar un giro y
desprenderse del gobierno.

Desde la visión política no es nada
aconsejable mantenerse en el gobierno porque Gutiérrez no ha mostrado
seriedad en su accionar político en cara a los compromisos que hizo
con los pueblos indígenas y los sectores más empobrecidos del Ecuador.
Tampoco habría que pensar en un populismo a la izquierda sino algo
completamente diferente. Este diferente falta todavía por construir.
Ante esta situación podría producirse lo que una vez en broma decía un
compañero en ECUARUNARI: “parecer que ahora toca levantarse también
contra Lucio Gutiérrez”.

En esta relación, el argumento de lucha
esgrimido en el último tiempo en el sentido de que desde este gobierno
se va a preparar el camino para un otro momento. Y ese otro momento
seria que en el futuro los indígenas tomen el poder. En la política,
con mis pequeños aprendizajes, no solo hay que tener ideas y proyectos
imaginativos sino también la capacidad para construir ese proyecto y
llevarlo acabo. Y ese proyecto por ahora no creo que sea ser gobierno
a cualquier costo sino construir un diseminado sistema de poderes
comunales dispersos en la estructura de las sociedad. Y esto
básicamente es la descolonización del poder colonial. Una democracia
colonial sobre la que vivimos no conduce a una descolonización de este
poder colonial. El proyecto tendría que ser más concreto. La
destrucción colonial del poder. Y eso pasa básicamente por una
definición estratégica de micro contra-poderes sociales y cultural
indígena.

* Pablo Mamani, Estudiante de FLACSO sede Ecuador