Agoniza el Cultivo del Arroz entre la Demagogia del Gobierno, la
Falta de Semillas, la Antitécnica, los Costos de los Insumos, los
Ruinosos Precios del Grano, la Carga Tributaria y los Tratados
Internacionales (Pacto Andino y ALCA).

El incremento en los costos del cultivo (insumos) termina año con un
alza del 19 por ciento aproximadamente, lo cual contrasta con una
baja en el precio del arroz de 66 mil a 64 mil pesos la carga en el
último semestre.

La nueva carga tributaria compuesta por el impuesto al patrimonio
(1.2%), el incremento en la renta y la propuesta del IVA que está a
consideración del Congreso de la República, que pretende gravar los
insumos (abonos, insecticidas, fungicidas, herbicidas), además las
semillas, agua, preparación de suelos, fumigadas (aérea y terrestre),
asistencia técnica y todos los bienes y servicios del agro, la cual
sumada con el incremento en los insumos, nos representa cifras
adicionales para nuestros costos de cultivo del orden de 450 mil
pesos por hectárea para el año que comienza. Es curioso que el
Ministro de Agricultura no se haya manifestado al respecto, quedando
nuestro cultivo al borde de la desaparición; pues a todo lo anterior
hay que sumarle que nos quedamos sin semillas con que trabajar, el
Fedearroz 50 después de ocho años, ya cumplió su ciclo, y las nuevas
variedades no son apetecidas por la industria molinera.

El punto de equilibrio para sacar los costos de producción, ya pasa
de 120 bultos por hectárea, lo cual es casi imposible de lograr en
las dos terceras partes del año, teniendo el agricultor que recurrir
a socas y resocas, las cuales a corto plazo infectarán nuestras
tierras de plagas, malezas y hongos en los distritos de riego donde
no tenemos posibilidades de rotación de cultivos, por culpa de las
malas políticas agropecuarias que permitieron en los años 90 la
apertura económica y la desaparición de todos los cultivos de
rotación.

A todo lo anterior, le debemos sumar dos amenazas con los Tratados
Internacionales: Primero, el Pacto Andino, el cual por decreto
presidencial permitirá la importación de arroz en cantidad de más de
100 mil toneladas en el primer semestre del año entrante, a partir
del mes de febrero; y segundo, el ALCA, el cual nos llevará a arancel
cero todos los productos del agro en forma gradual a partir del año
2005, desapareciendo lo poco que queda del agro colombiano.

A nuestros pobres agricultores parece que les cayeron las siete
plagas de Egipto. Todavía no nos habíamos repuesto de la
desaparición forzosa del Cimarrón 3 capas, al bajar su precio en el
mes de abril en siete mil pesos la carga, como lo había anunciado la
Industria molinera desde el año anterior, previa reunión con los
agricultores, donde afirmaron que era por el grano yesado, que daba
más cristal que el Fedearroz 50 y que además era de mala familia
(Pirata). Hoy nos están repitiendo la misma dosis sin previo aviso
con la variedad Colombia 21, la cual a partir del 9 de diciembre bajó
su precio también en siete mil pesos la carga. ¿Será esta la Navidad
anticipada?.

Del Colombia 21 dicen los molineros, que es peor que el Cimarrón 3
capas al dar rendimientos de molinería hasta de cinco bultos de
entero por uno de cristal y que también tiene granos yesados con lo
cual justifican el TUMBIS. La única diferencia es que el Colombia 21
sí es de alta cuna, de buena familia y su madre biológica es la
Federación Nacional de Arroceros, la cual esperamos que salga en
defensa de su honor mancillado y ojalá los agricultores no tengamos
que quejarnos ante “el mono de la pila”, porque entre Usosaldaña y
Asoprado hay sembradas más de tres mil hectáreas de esta variedad,
que a precios de 57 mil pesos la carga de Paddy verde, se pierde el
valor del arrendamiento de la tierra si son propietarios, y 250 mil
pesos más por hectárea, lo cual es una verdadera catástrofe social y
económica para la región.

Esperamos que la Industria molinera de una manera honesta,
consecuente y democrática, rectifique esta medida para no crear un
problema social, en estos momentos en que la producción de los meses
de diciembre, enero y febrero no llega a 110 bultos por hectárea.
Por lo anterior, solicitamos que la Federación de Arroceros, la
Industria molinera y las Juntas Directivas de los distritos de riego,
convoquen a una reunión para lograr un acuerdo, en la misma forma
como se hizo con el Cimarrón 3 capas en el mes de Noviembre de 2001.
Esta reunión lógicamente debe ser motivada por la Federación, los
Distritos de Riego y los agricultores afectados, con el propósito de
sostener el precio por cuatro meses más mientras se recolectan las
áreas sembradas.

La Asociación Nacional por la Salvación Agropecuaria, antes del 15 de
abril, fecha límite en la cual se deben presentar los términos por
parte del gobierno para la negociación del ALCA, convocará a un
Congreso, y al día siguiente a una gran movilización de todo el agro
colombiano, por las calles de Bogotá hasta la Plaza de Bolívar, para
pedir al doctor Alvaro Uribe que el agro colombiano sea excluido de
esa negociación.

Angel Maria Caballero, Presidente

Ibagué, 13 de Diciembre de 2002

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