Alcira Argumedo desmitifica las políticas de ajuste definiendo a
la globalización capitalista como una nueva dictadura que somete a las
naciones periféricas y puede llevar a una confrontación interimperialista.
Expresa también las formas de resistencia y las propuestas para enfrentar la
dictadura mundial del capital financiero.

“El problema de la pobreza y la desigualdad social en el Mercosur requiere un
análisis, a grandes rasgos, de qué nos sucedió en el mundo en los últimos
cincuenta años. Porque esto tiene mucho que ver con relaciones de poder. O
sea: la pobreza no es un fenómeno natural.

Acá hay relaciones de poder, orientaciones económicas, etcétera, que han
generado este fenómeno y que si no tocamos las causas fundamentales de este
fenómeno, si no tenemos un diagnóstico de por qué se producen, como todo el
mundo sabe no se pueden dar respuestas. Y muchos dicen que el problema de
América Latina no son los pobres sino los ricos, los poderosos que están
llevando adelante determinado tipo de políticas cuya consecuencia es el
crecimiento de la pobreza.

Si uno analiza un primer período que va desde fines de la Segunda Guerra
Mundial hasta 1973 verá que se produce lo que se ha dado en llamar la
Revolución del Tercer Mundo. Por primera vez en cuatro siglos y medio, estos
dos tercios de la población mundial, sometidos al dominio de las potencias
occidentales y que habían llevado adelante diversas formas de resistencia
ante el dominio y la expoliación, toman la ofensiva y a través de los
llamados movimientos de liberación nacional, los procesos de descolonización
y las experiencias populares que vivimos en América latina, comienzan a
formar nuevos valores y una ética solidaria.

Libertad e igualdad también para ellos, la justicia social, la defensa de sus
identidades étnicos culturales ante la pretensión de una cultura universal
que dividía al mundo en civilización y barbarie, la imposición de relaciones
horizontales entre los pueblos del mundo sin expoliación ni subordinaciones,
la existencia de un nuevo orden mundial en la información y las
comunicaciones que no casualmente culmina después de un gran debate en un
libro que se llama “Un mundo, múltiples voces”. Es decir, la posibilidad de
los distintos pueblos del mundo de dar su propia versión de la historia y de
los acontecimientos del presente frente a la histórica voz del amo que se
venía escuchando desde hacía demasiado tiempo.

Esto va a llevar a cuestionar muy crudamente núcleos decisivos del poder de
las potencias occidentales en 1973, que es un año equivalente a 1789 en la
revolución francesa y donde, reitero, se tocan núcleos decisivos de las
potencias occidentales.

Es el momento de la derrota norteamericana en Vietnam en términos militares,
es el momento del incremento de los precios del petróleo por parte de la
OPEP, fuerte golpe económico. Es el momento en que los No Alineados, en su
reunión de Argelia plantean la necesidad de un nuevo orden económico
internacional y un nuevo orden mundial de la información y las
comunicaciones.

Son los años en que Allende en Chile y Velázco Alvarado en Perú estaban
sentando las bases del Pacto Andino, la primer experiencia contundente de
intento de integración autónoma latinoamericana, mientras que en la Argentina
de Perón, con los errores y aciertos que ha tenido, llevaba adelante un
intento de articulación regional autónoma, no como el Mercosur.

Y esto va a dar lugar una restauración conservadora planteada por Kissinger,
la Escuela de las Américas, etcétera, que en América Latina tiene como
expresión esta ola sincrónica de golpes militares que van a imponer a través
del terrorismo de Estado un quiebre en las relaciones del poder político en
América Latina que va a ser la condición de la imposición de este tipo de
modelos económicos que hay que llamarlos por su nombre: no son modelos
económicos de crecimiento sino modelos sistemáticos de saqueo.

En realidad lo que se llaman modelos económicos neoliberales no son sino un
conjunto de medidas que gracias a la ruptura de este poder y a diferentes
formas de disciplinamiento social -primero el terrorismo de estado, después
la hiperinflación y luego la desocupación- permite un descomunal traslado de
recursos públicos y sociales hacia grandes grupos económico-financieros
locales y externos que siguen hasta la actualidad -y yo creo que esta es la
clave- en el marco de algo que van a llamar “globalización”, que luego vamos
a ver de qué se trata.

Si uno analiza la política de los últimos veinte años -y estas no son “leyes
naturales del mercado”, estas son decisiones políticas que llevan adelante-
encuentra que el primer mecanismo de traslado fue la estatización de la deuda
externa privada que hizo que el Estado se hiciera cargo de veintidós mil
millones de dólares, equivalente al treinta por ciento del producto bruto
interno del país en momentos en que las tasas de interés subían del cuatro al
diecisiete por ciento anual. A cualquier estado eficiente del mundo, que se
impusiera una deuda de ese nivel -podemos hablar del japonés, el sueco o el
alemán- lo pone en estado de quiebra.

Pero a ello se agregó el mecanismo llamado “Patria Financiera” que permitía
esta especulación de los sectores financieros a través de una serie de
mecanismos que conocemos; lo que se llamó la “Patria Contratista”, que eran
situaciones a través de las cuales compañías como Pérez Companc o Bridas de
Bulgheroni, le comparaban el petróleo a YPF al cincuenta por ciento de su
valor -porque había que promocionarlo- hacían equis tipo de procesamiento y
se lo volvían a vender al doscientos por ciento de su valor. Por eso en un
momento de auge de las petroleras en el ámbito mundial, YPF fue la única
compañía petrolera en el mundo que tenía escasísimas ganancias y números en
rojo.

Luego tenemos la “Patria Tarifaria”, porque se sabía que varios de estos
sectores o tenían tarifas subsidiadas o no pagaban tarifas a las empresas
públicas como ferrocarriles, teléfonos, etcétera. A eso se agregó otro
mecanismo de traslado que fue el “subsidio a los procesos de
descentralización industrial”. Estamos hablando aproximadamente de tres mil
a tres mil quinientos millones de dólares que se otorgaban para estos proceso
de descentralización industrial que, como todos sabemos, terminaron en la
construcción de galpones y plantas industriales truchas en distintos lugares
del país, se decía que se podía techar toda Tierra del Fuego con lo que se
había dado en subsidios.

Luego vino otra forma de traslado que fue el subsidio a las exportaciones y
cito el caso de Amalia Fortabat porque vi los documentos cuando la
privatización de Yaciretá que, además de vender el cemento a un precio
equivalente al del polvo de oro se le dio un subsidio a las exportaciones de
trescientos cincuenta millones de dólares cada año, como premio por
“exportar” cemento desde Olavarría, en la provincia de Buenos Aires, hasta
Ituzaingó, en la provincia de Corrientes. Entonces vino a sumarse a esto, –
dado que las empresas estaban en quiebra obviamente- el proceso de las
Privatizaciones, porque era parte de la modernidad. Como era parte de la
modernidad sucedía que algunas empresas como Entel, la empresa estatal
argentina, en la modernización debía ser privatizada y por eso quedaba en
manos de la empresa estatal española y la empresa estatal francesa, o la
empresa estatal Aerolíneas Argentinas quedaba en manos de la empresa estatal
española Iberia. Es decir que nos estaban tomando un poco de tontos.

Y después vino esto que se llama “nuevas formas de crecimiento con saqueo”
que fue el hecho de que la posibilidad de estas empresas privatizadas de
saquear a la población, a mercados cautivos en las distintas áreas a través
de tarifas descomunales en dólares: es el caso de los peajes, es el caso de
los teléfonos o el de los combustibles que cuando los precios del petróleo
bajaron en el ámbito mundial, en la Argentina no bajaron los combustibles y
ahora se los pretende hacer subir sobre el precio que habían mantenido en la
Argentina no sobre el precio al que había bajado en el campo internacional.

Encima nos encontramos ante un modelo que no tiene que ver con ninguna ley
económica de nada. Son decisiones del poder político que pretenden llevar
adelante y continuar estas políticas de saqueo que hemos tenido.
Ultimamente, y yo la he sufrido, se dio una decisión de este tipo: se
necesitaban seiscientos millones de dólares para equilibrar el déficit
fiscal, por lo tanto se bajan los salarios a ciento cincuenta mil empleados
estatales y se nos dice, el gobierno de la Alianza nos dice, que las opciones
que tenían eran o bajar los salarios o echar gente del Estado, pero en el
mismo periódico en que se publicó esta justificación, uno lee que solo el
señor Bulgheroni de la empresa Bridas, debe al mismo estado que necesita
seiscientos millones de dólares, le debe mil doscientos millones de dólares
en concepto de impuestos que no ha pagado. Y quiero decir que se cobran
impuestos muy bajos. Solo la empresa Firestone le debe al estado ochocientos
millones de dólares. Es decir que la opción era: o tocamos a los grandes y
le cobramos legítimamente los impuestos o seguimos perjudicando a distintos
sectores de la sociedad. Una vez tomada la decisión, que esta es la opción,
de perjudicar a distintos sectores de la sociedad, se ve como se los
perjudica, o se lo echa o se le bajan los salarios.

Pero de alguna manera es esta la lógica que ha ido generando la problemática
del crecimiento de la pobreza como ayer pude haber leído en Clarín que en la
Argentina, en los últimos cinco años, el ochenta y cinco por ciento de la
población bajó sus ingresos entre un veinte y un cuarenta por ciento. ¿A
favor de quien?. De un cinco por ciento de la población que los siguen
incrementando de manera descomunal. Los datos están ahí. No se necesitan
doctorados en Harvard o en Oxford para ver que estas no son políticas de
crecimiento económico.

Porque si uno analiza las tres líneas principales, excluyendo el petróleo,
que vieron el crecimiento de los años noventa son, dos de ellas,
absolutamente de saqueo. La primera fue el crecimiento de las empresas
privatizadas. ¿Cómo no iba a ser milagroso el crecimiento de las empresas
privatizadas si en la ruta Rosario-Buenos Aires, la concesión Techint solo
tuvo que construir las casetas de cobro y a continuación recibir siete
dólares y medio por cada auto que va de Buenos Aires a Rosario y viceversa?.
En cualquier país del mundo hay autopistas pero también caminos secundarios o
trenes. En el caso de la Argentina, el especial caso de la Argentina, si uno
no paga la autopista del señor Techint tiene dos opciones: o va caminando o
va nadando corriente en contra por el río Paraná, porque no hay caminos
secundarios y porque los trenes prácticamente han sido levantados. Este
crecimiento de las telefónicas, de los peajes que -reitero- impusieron
tarifas descomunales en dólares sobre mercados cautivos, porque era lo mismo
en Telefónica que en Telecom, había dos pero era los mismo, o uno les pagaba
las tarifas o hablaba con el tachito con el hilito. Y se sabe que hasta que
equilibraron las tarifas internacionales llamar de Buenos Aires a Nueva York
costaba cuatro veces más que llamar de Nueva York a Buenos Aires con el
pequeño detalle que si de Nueva York a Buenos aires se llama un minuto y
veinte segundos le cobraban un minuto y veinte segundos, pero si se llamaba
desde Buenos Aires a Nueva York, le cobraban dos minutos. Entonces, esto no
es una política económica. Obviamente, el crecimiento de estas empresas
hacía al crecimiento del Producto Bruto Interno, pero a costa de saquear a la
población.

La segunda línea de crecimiento fue la del sector financiero. Si uno compra
una licuadora en Nueva York en cuotas paga del un ocho a un diez por ciento
anual, en la Argentina entre el cuarenta y el cincuenta por ciento anual. En
pesos, pero como los pesos valen igual que los dólares, a la larga los
señores se llevan los dólares. Cinco veces más que la ganancia en cualquier
país central, insisto: ¿cómo no va a crecer el sector financiero?.

El tercero fue el crecimiento de automotrices y acero. Automotrices de
Macri, acero de Techint, etcétera, los desconocidos de siempre. Porque son
los desconocidos de siempre, si uno va desde la estatización de la deuda
privada hasta las privatizaciones encontramos a los mismos, con algunos más.
Después vienen los Repsol, los Exxel, etcétera, etcétera. Les decía que esa
tercer línea de crecimiento, automotrices y acero, se dio con una protección
superior a la que tenía la industria nacional en la etapa de sustitución de
importaciones, porque no es cierto que se abrieron las fronteras para la
importación de automóviles -que son los más caros de América Latina- de la
misma manera que se abrieron para los productos que competían con la
producción regional o con la pequeña y mediana empresa. Y no solamente se lo
protegió, sino que además se le dios un subsidio, porque el “Plan Canje”, que
permitió la venta, significó un subsidio del Estado de mil millones de
dólares a estos mismo señores, mientras los pequeños y medianos productores
en todo el país estaban entrando en crisis por la falta total de protección.

El tema es que esto se da en el marco de la llamada “Globalización”. ¿Qué es
la globalización? En realidad yo creo que es un cuento para giles.

En qué sentido es un cuento para giles. Porque la globalización significa el
creciente control de la producción, los servicios, la comercialización
interna e internacional, en las finanzas, los recursos estratégicos, las
comunicaciones y la información por parte de mega-empresas en proceso de
fusión que solo se guían por el objetivo de lucro sin tener ninguna
responsabilidad acerca de las consecuencias sociales o de la estabilidad de
las Naciones. En este sentido, si uno analiza donde funciona la
globalización se encuentra con algunas sorpresas. Por ejemplo, Japón solo
deja que exista un cinco por ciento de inversiones extranjeras en su país, el
noventa y cinco por ciento del sistema financiero y de las inversiones
japonesas, son japoneses. Por lo tanto la globalización financiera en Japón
no existe.

Por supuesto Japón deja abiertas sus fronteras para ciertos productos en la
cual es altamente competitivo. Le dice a los norteamericanos: vengan, les
abrimos las puertas, traigan sus autos. ¿Se acuerdan cuando fue Bush y lo
terminó vomitando al japonés, porque coches no le podía vender?. Cerquita de
ahí, está un país que tiene la quinta parte de la población mundial que se
llama China, que es el país que tuvo el más alto crecimiento del mundo en los
últimos veinte años, donde el noventa y dos por ciento de las inversiones son
de origen estatal, solo se permite un ocho por ciento de inversiones
extranjeras donde la mitad tienen que ser de chinos que viven en el
extranjero, es decir de las comunidades chinas. Tampoco en China existe la
globalización.

Pero si uno va a la Unión Europea se encuentra con que solo el catorce por
ciento de los automóviles que circulan en Europa pueden ser de origen extra-
europeo, es decir el ochenta y seis por ciento de la producción automotriz
tiene que ser europea.

El cincuenta y uno por ciento de lo que se llama el espacio audiovisual,
cine, televisión, radio, noticias, publicidad, es de origen europeo, y es así
por ley del Parlamento Europeo. El sesenta y cinco por ciento de las
importaciones e importaciones de la Unión Europea son acordadas: te compro si
te vendo, y si no te vendo no te compro. No hay una apertura total de las
economías.

Con algunos detalles como que el cincuenta por ciento del Producto Bruto
Interno alemán es de origen público, ya sea por empresas estatales, por
empresas mixtas o por distintas formas de participación pública en distintas
áreas de servicios, comercialización, producción, etcétera, etcétera. Y el
cuarenta y cinco por ciento del Producto Bruto Interno francés es estatal.

Doy estos datos para que nos demos cuenta que en realidad la globalización,
tal como nos la vendieron a nosotros, funciona solo en América Latina, en lo
que queda de Africa, en parte de Rusia -hasta la gran crisis de Rusia, porque
ahora lo están revirtiendo- y en algunos lugarcitos más. Es decir que esto
no es ni más ni menos que una política de imposición, una política que en
nombre de la modernidad lleva a la posibilidad de que dadas determinadas
relaciones de poder que, reitero, tuvieron como condición el terrorismo de
estado y la continuidad de los personajes, porque no nos engañemos, el señor
Cavallo estaba en la estatización de la deuda privada junto con el señor
Machinea. ¡Qué casualidad! ¡Estos tipos que tienen capacidad de adaptarse a
los cambios en el mundo!

El problema es que estos modelos se están volviendo inviables en el ámbito
internacional por tres razones fundamentales, dos de ellas de carácter
intrínseco. La primera es que en el marco de esta restauración conservadora
se plantea lo que se dio en llamar la revolución científico técnica, la
revolución de la inteligencia, o como la quieran llamar, que en los hechos
permite un salto cualitativo en términos tecnológicos que establece nuevos
esquemas productivos y de servicios que son a los sistemas productivos y de
servicios de los años setenta lo que el ferrocarril a las carretas indígenas,
pero que tienen entre un conjunto de beneficios el gran interrogante de que
requieren un setenta y cinco por ciento menos de tiempo de trabajo humano, y
la forma en que se esta resolviendo. Y reitero, tiempo de trabajo humano no
son personas. Cuando la revolución industrial la jornada laboral era de
setenta y dos horas semanales y nunca, ni el capitalismo ni el socialismo
crecieron a tan buenos niveles como cuando esa jornada bajó a cuarenta horas
semanales, es decir un cuarenta y cinco por ciento. Esto plantea opciones
por las cuales o se tiende a echar bajo diversas formas de precarización,
desocupación, subocupación a este setenta y cinco por ciento de la población,
o se plantean nuevas formas de definición. No las de 37 horas de Francia
dentro del mismo modelo. ¡No, no!. Estamos hablando de otro modelo de
sociedad, de otra lógica económica que permite un cambio de tiempo por
calidad del trabajo, manteniendo altos niveles de redistribución social, y
donde, de alguna manera se plantea la clave de cómo se redistribuye el salto
cualitativo en la producción de riquezas que significa la productividad de
las altas tecnologías.

Porque en la lógica salvaje de reconversión tecnológica que están haciendo y
en el marco de la globalización y las políticas de saqueo, está haciendo
crecer esta masa de población que no es pobre, es población sobrante
absoluta. No le sirve a este modelo, en su lógica, ni como mano de obra
barata, porque pueden reemplazarla por elementos automatizados más baratos
aún, ni como productores de determinadas materias primas y mucho menos como
consumidores, por sus niveles de pobreza e indigencia. Es una población
sobrante, pobreza sin salida, equivalente a la que genera la reconversión
tecnológica liberal -ahora es neo-liberal pero la cosa es la misma- con la
tecnología de la revolución industrial en Europa. En los cien años en que se
lleva adelante esa reconversión tecnológica en Europa el continente europeo,
antes de alcanzar los niveles de equilibrio con los estados de bienestar con
la socialdemocracia y demás, es decir entre 1830/40 y 1930/40, expulsa cien
millones de personas como emigrantes: los abuelitos blancos. Mueren
veinticinco millones en la Primera Guerra, cincuenta millones en la Segunda
Guerra y quince millones en las guerras coloniales inter-europeas. En cien
años hay tres generaciones, como los soldados y los migrantes son población
activa y en edad de tener hijos, si no se hubieran muerto o no hubieran
partido, tendríamos que triplicar o por lo menos duplicar esa población.
Estamos hablando de que antes de lograr el equilibrio, luego de una etapa de
reconversión salvaje, Europa se saca de encima entre cuatrocientos o
quinientos millones de personas en cien años. Esta revolución científico-
técnica actual ha madurado en quince años, no en cien, y se calcula que la
población excedente absoluta que está gestando ronda los tres mil quinientos
a cuatro mil millones de personas.

El problema que se presenta a América Latina es que estas políticas de
saqueo, y esta lógica de incorporación de las tecnologías de avanzada vuelven
inviables los modelos. Y esto se da también a nivel internacional, porque
esta masa de población excedente absoluta, que no tiene salida, es empujada a
diversas conductas de desesperación y de alguna manera son los nuevos
bárbaros que están rodeando Europa Occidental, nuevamente acosada por los
musulmanes, los turcos y eslavos a los cuales se suman africanos del sur y
chinos. Es Estados Unidos con su muro feudal en el Rió Grande y es lo que
está pasando con esta feudalización de la sociedad en el sentido ricos y
pobres -y si no escuchemos la radio todos los días-. Es esta idea de
población sin salida y obligada a conductas de desesperación.

El primer elemento por el cual es inviable este modelo es por las densidades
demográficas respectivas que tienen esta población sobrante y los que entran
en el modelo. En estas proporciones de ochenta y cinco a quince, o de
noventa a diez, como el noventa y siete por ciento de los nacimientos se dan
entre los pobres, en no más de diez años los nuevos bárbaros invaden de nuevo
el “imperio romano”, no hay forma de pararlos. Porque, reitero, tienen que
matar cerca de tres mil quinientos millones de personas. Ojo, en toda la
Segunda Guerra Mundial, entre los dos bandos murieron cincuenta millones, y
ahora estamos hablando de ¡tres mil quinientos millones!

El segundo elemento -y acá voy cerrando- por el cual se vuelve inviable es
porque el capitalismo necesita mercados y la problemática de esta
polarización social ha hecho que las crisis que aparecen como crisis
económicas, no son sino crisis de sobreproducción, como consecuencia del
salto en la productividad que se ha dado por las nuevas tecnologías y el
brutal achicamiento de los mercados. Es lo que pasa en el Mercosur. Se
discute acaloradamente las cuotas de pollo. El tema es que si los ochenta o
noventa millones de brasileños que están comiendo raíces y ratas, y los
quince o veinte millones de argentinos -ya los gatos parecen que están
escaseando- que están comiendo crecientemente comida de la basura, y esto es
cierto porque Cáritas reparte mil doscientas calorías por día para familias
de seis chicos, por lo tanto tienen que sacar comida de otros lados y lo
están sacando de la basura según sus propias declaraciones, si ese mercado,
si esos brasileños y esos argentinos pudieran comer pollo, ¿se dan cuenta la
incentivación en la producción de pollo que hay que hacer en estas áreas? Y
esto vale para los zapatos, los textiles, etcétera, etcétera. Es decir, el
segundo elemento por el cual es inviable es porque, en su propia lógica,
tiende a crisis de sobreproducción -no voy a entrar en detalles- porque las
características del recurso estratégico en la revolución científico
tecnológica obliga a promover sociedades de alta integración social como
condición indispensable para desplegar los potenciales, que no pueden
desplegarse con estos niveles de polarización social, así como, la revolución
industrial no podía desplegarse con trabajo esclavo, servidumbre feudal,
aristocracia de sangre y monarquías absolutas. Y también esas monarquías
absolutas, en una etapa de la historia tuvieron lo que se llama “crisis de
representatividad política”, “crisis de gobernabilidad” que no era sino
expresión de su retraso y anacronismo en tanto apoyaban determinada lógica de
poder frente a los potenciales que abren una nueva etapa de la historia.

Argentina tiene salida

Pero, como decía al principio, estos no se caen solos. Sin embargo se los
puede frenar. Argentina tiene salida con solo dos condiciones: primero, que
las decisiones dejen de ser continuar saqueando recursos del campo social a
favor de estos grupos económicos, y segundo, la voluntad política de creación
de una fuerza, con el suficiente grado de participación y consenso como para
decir basta. Y acá a recursos. Porque no es cierto que la Argentina
necesita que vengan capitales, lo que necesita la Argentina es que no le
sigan robando capitales. Y eso requiere una fuerza social que ayude a decir
basta!”

Alcira Argumedo
Fuente: Bibliopress Nº 7
Centro de Estudios y Capacitación
de la Biblioteca del Congreso de la Nación