Una de las mesas de trabajo del Foro Mundial de ONGs, de la
Conferencia Mundial contra el racismo, trató sobre el papel de la
educación y la comunicación en la lucha contra el racismo. A
continuación la intervención de Eduardo Tamayo, a nombre de la
Agencia Latinoamericana de Información (ALAI) en dicho evento.

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El proceso preparatorio de esta III Conferencia contra el racismo
muestra claramente el escaso involucramiento de los sistemas de
información a escala mundial. En efecto, sólo en los últimos tres
meses algunos periódicos de gran tirada de España, Francia y
Estados Unidos, y las cadenas internacionales de televisión
satelital, como la CNN, han comenzado a mencionar a este evento
anti-racista, insistiendo sobre todo los puntos polémicos
relacionados con las compensaciones, el sionismo y la anuncios de
la administración Bush de boycotear la Conferencia.

Esta “falta de interés” de la media no es gratuita pues es
conocido que, en última instancia, las agendas informativas de
los medios están condicionadas por los intereses de los grupos
propietarios de los mismos. Y las élites dirigentes, ciertamente,
no están muy interesadas en ventilar y profundizar en los puntos
sensibles, pasados y presentes, que ha tocado esta Conferencia y
que involucran a las ex potencias, que se beneficiaron del
colonialismo, la trata de esclavos y el esclavismo, y que hoy son
las que obtienen los mayores réditos de una globalización
neoliberal sesgada y excluyente.

Actualmente asistimos a un proceso de concentración monopólico en
el ámbito de la comunicación, que garantiza la hegemonía
ideológica del orden neoliberal. Las voces discrepantes al “orden
unipolar” reciben escasas o nulas posibilidades de expresión, y
cada vez se va imponiendo el llamado “pensamiento único”. La
consecuencia más grave de este hegemonismo informacional es el
desconocimiento de la diversidad cultural y lingüística del
mundo.

Los medios públicos y comunitarios pierden terreno y, en este
marco, la información se convierte en mercancía, dejando de
cumplir su finalidad social y pública.

En muchos medios, todavía están muy arraigados los prejuicios,
las imágenes y un lenguaje de tipo racista. Es muy frecuente que
ciertos periódicos europeos, para referirse a los emigrantes,
utilicen términos como “oleadas”, “avalancha”, “clandestinos”,
“ilegales” con lo cual no hacen sino predisponer al público
contra los emigrantes, y fomentar actitudes de xenofobia.

En América Latina todavía muchos medios utilizan términos
racistas como “viernes negro”, “suerte negra”, etc. en tanto que
las imágenes que colocan en sus páginas corresponden al mundo
blanco y occidental, que en nada se asemeja con la pluralidad de
pueblos mestizos, afros, indígenas, etc. que vivimos en la
región.

En el campo de las nuevas tecnologías de la información y la
comunicación, la brecha entre los enchufados y desenchufados a
las redes electrónicas, no deja de crecer, y va de la mano con el
incremento de las brechas sociales que concentran el poder, la
riqueza, la información y el conocimiento en cada vez menos
manos.

En este contexto, ALAI plantea que la construcción de democracias
libres de racismo, discriminación, xenofobia e intolerancia,
depende de la puesta en vigencia del derecho a la comunicación,
que garantice su ejercicio pleno a los grupos discriminados.

Es indispensable la adopción de éticas de diversidad y pluralismo
y una profunda democratización de los medios y sistemas de
comunicación, basados en el reconocimiento y cumplimiento de su
función social, actualmente restringido por las concepciones
tecnócratas y mercantiles que predominan en ellos.

Desde esta perspectiva, ALAI plantea que la III Conferencia
contra el racismo debe:

* Urgir a los medios y sistemas de comunicación a reafirmar
principios democráticos, éticos y su función social de formadores
de opinión y adoptar un marco ético universal, basados en la
pluralidad y diversidad.

* Que haga un llamado urgente a la democratización del conjunto
de sistemas y medios de comunicación, garantizando el acceso al
conocimiento y a los bienes comunicacionales del conjunto de la
ciudadanía y especialmente de los pueblos y sectores
discriminados.

* Que llame en forma específica a los medios, para que
posibiliten la expresión de las víctimas del racismo, la
discriminación racial, la xenofobia, en forma especial a los
pueblos afro descendientes e indígenas, a los emigrantes, pueblo
Rom y otras culturas y sectores.

* Urgir a los medios, sistemas de comunicación y a la industria
publicitaria y del turismo a que cese la utilización de imágenes
de mujeres de pueblos discriminados y el uso de estereotipos
basados en las identidades, símbolos, idiomas, costumbres,
tradiciones y vestimentas y la explotación de las culturas.

* Que respalde y llame a la conformación de instancias ciudadanas
de monitoreo de los contenidos, imágenes, voces, etc. difundidas
a través de los medios y la Internet y que, igualmente, vigile
los avances logrados en la erradicación de todas las formas de
racismo, discriminación racial, xenofobia e intolerancia.

* Que llame al sistema de Naciones Unidas a respaldar y financiar
iniciativas ciudadanas orientadas a poner a las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación al servicio de la
causa racista, anti discriminatoria, anti xenofóbica, y a favor
de la diversidad de una sociedad pluralista.

* Que inste a la UNESCO a que desarrolle programas de
sensibilización y capacitación sobre los temas del racismo, la
xenofobia y de todas las formas de discriminación racial, para
las mujeres y hombres que trabajan en los medios y sistemas de
comunicación y otros profesionales del campo social y cultural, y
que ponga en marcha programas de acceso y utilización de las NTIC
por parte de los jóvenes, especialmente de los pueblos y
poblaciones discriminadas.

* Que haga un llamado al Consejo Económico y Social de las
Naciones Unidas, para promover la creación de un fondo
proveniente de las ganancias obtenidas por las empresas privadas
por la venta de equipos y servicios relacionados con las NTIC
destinado a fomentar el acceso de las mismas a los pueblos y
poblaciones con desventajas sociales, económicas, culturales o
geográficas.