La puja entre el peso y el dólar aumentan la fragilidad argentina

Dafne Sabanes Plou
Buenos Aires

Los partidarios de la dolarización de la economía argentina libraron esta
última semana una dura lucha contra la nueva política cambiaria que
pretende instaurar el ministro de Economía Domingo Cavallo. Este mismo
ministro es el que en 1991, como funcionario del gobierno de Carlos
Menem, envió al Congreso la llamada “Ley de Convertibilidad”, por medio
de la cual un peso equivale a un dólar en el mercado cambiario. Cavallo
propone ahora la convertibilidad del peso con una canasta de monedas que
en una primera etapa estaría integrada por el dólar y el euro. Así un
peso equivaldría a la suma de medio dólar y de medio euro. La nueva
política cambiaria, que ya está siendo discutida por las cámaras
legislativas, promueve fortalecer al peso.

Pero la salida de la convertibilidad con el dólar tiene sus fuertes
opositores en el poder financiero, tanto dentro como fuera del país, que
preferirían ver la dolarización lisa y llana de la economía argentina
para tener asegurado el pago de la deuda externa. Los nuevos anuncios
económicos provocaron una fuerte puja entre ambos sectores, que se
tradujo en una caída importante de la bolsa de valores y en una serie de
rumores y trascendidos que auguraban las peores desgracias para el país.
Para muchos, Argentina tendrá que renegociar los pagos de los próximos
vencimientos de la deuda externa, porque no podría afrontar los altos
desembolsos que se esperan del país en los próximos años. Esta
información hizo aumentar el riesgo país a cifras cercanas a los 1300
puntos y en los mercados internacionales Argentina pasó a ser considerada
no apto para la inversión, sólo algo menos inseguro que Nigeria y
Ecuador, dos plazas nada confiables para los inversores extranjeros en
este momento.

Uno de los primeros partidarios de la dolarización en pronunciarse fue el
ex presidente Carlos Menem, quien en declaraciones radiales aconsejó a la
población a comprar dólares para asegurarse así sus ahorros. Para los
que opinan como Menem, incluir al euro en la convertibilidad dará por
resultado una devaluación encubierta y la cotización de la moneda
argentina dejará de ser estable. Los dichos de Menem no produjeron una
corrida cambiaria, pero sí reflejaron la realidad que vive el país, con
fuga de capitales a la orden del día. Las informaciones señalaron que
los pequeños ahorristas no han movido sus depósitos, pero sí se observan
movimientos importantes por parte de las grandes empresas y
corporaciones. Muchos creen que las opiniones de Menem fueron vertidas
para tapar una de sus mayores preocupaciones: ser involucrado en la venta
ilegal de armas a Ecuador y Croacia que autorizó siendo presidente y que
en este momento investiga un juzgado federal. Su cuñado y asesor, Emir
Yoma, ya está preso por este caso que promete tener importantes
derivaciones.

Mientras tanto, la plaza financiera también se ve sacudida por el fuerte
enfrentamiento entre el ministro de Economía y el presidente del Banco
Central, Pedro Pou, quien es partidario de la dolarización. Pou está
siendo investigado por una comisión bicameral parlamentaria, formada en
partes iguales por diputados y senadores, por su mal desempeño frente a
esta institución financiera, que es autárquica y cuyas autoridades sólo
pueden ser removidas con intervención del Congreso de la Nación. Los
cargos contra Pou están ligados al lavado de dinero que investigó el
subcomité permanente de investigaciones del senado de los Estados Unidos.
Se acusa al Banco Central de no haber denunciado operaciones
marcadamente sospechosas que realizaron la financiera Mercado Abierto y
el Banco República, que cerró el año pasado. En este caso, también se le
acusa a Pou de “favoritismo” respecto a este banco porque le perdonó una
multa de 70 millones de dólares que el propio Banco Central le había
aplicado por violación de los límites técnicos de préstamos a empresas
vinculadas. El Banco República perteneció a Raúl Moneta, a quien se
reconoce como hombre del entorno del ex presidente Menem.

Cavallo acusa a Pou de colaborar para crear un clima adverso al gobierno
en el mercado financiero. Pou, por su parte, aduce que no puede ser
removido del cargo y pretende permanecer en él recurriendo a la justicia.
Pero su situación se hace insostenible y es inminente su remoción.
Además, ya está en conocimiento público que será reemplazado por el
banquero Roque Maccarone, quien fue directivo de los bancos Río (privado)
y Nación (estatal) y además ejerció la presidencia de la Asociación de
Bancos Argentinos (ADEBA), por lo que cuenta con la total confianza de
los banqueros nacionales. Se lo reconoce como un representante de las
entidades de la producción y de los servicios del país.

Los enfrentamientos soslayan la situación social

Mientras continúan las disputas en los altos niveles, la población
argentina se ve cada vez más afectada por el desempleo y la recesión, que
ya alcanza a los 40 meses de caída en la actividad económica. Las
consecuencias de esta situación comienzan a tener signos claros entre la
población más pobre, con cifras alarmantes de su estado de salud.

El Ministerio de Salud acaba de anunciar que en un estudio realizado de
nivel nacional con niños entre 6 y 24 meses, se ha comprobado que la
anemia afecta prácticamente al 50% de los mismos, o sea a 450 mil niños.
Las razones están fundadas en los escasos recursos económicos de la
familia y también en la falta de pautas educativas que alienten la
incorporación de alimentos ricos en hierro en la dieta infantil.

En provincias pobres, como la de Chaco, en el noreste argentino, la cifra
de niños afectados llega al 66,4%. Pero también alarma el porcentaje en
las poblaciones que rodean a la ciudad de Buenos Aires, donde los
afectados son el 48% de los niños en la edad mencionada. El estudio
también comprobó que el 30% de las mujeres embarazadas padece de anemia.

La anemia puede causar secuelas físicas y psíquicas difíciles de
corregir. Provoca alteraciones en el desarrollo, retardo en el
crecimiento, disminución de la capacidad motora y trastornos en la
inmunidad celular. Si bien las autoridades sanitarias están por lanzar
una campaña de reparto gratuito de alimentos ricos en hierro, entre ellos
leche fortificada, es sabido que esto no alcanza si el nivel de ingresos
de la población continúa cayendo aceleradamente como hasta ahora.

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