Chiapas: Alianza opositora gana elecciones

Por primera vez en 71 años, el Estado de Chiapas en el Sur de México dejará de ser gobernado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI). En las elecciones de gobernador realizadas el 20 de agosto, ganó Pablo Salazar Mendiguchía, candidato de la Alianza por Chiapas, conformada de ocho partidos opositores, encabezados por el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido de la Revolución Democrática (PRD). Según los resultados provisionales, Salazar obtuvo 55% de los votos contra 43% para el candidato del PRI, Sami David.

Se espera que la elección de Salazar, cuyo mandato iniciará el 8 de diciembre, ayude a crear las condiciones para reanudar el proceso de pacificación del estado de Chiapas, el cual se vislumbra todavía como largo y complejo.

La jornada electoral, que contó con 4500 observadores, se llevó a cabo con relativa tranquilidad, no obstante algunas denuncias de presiones a los electores y otras irregularidades. La abstención fue alta: menos del 50% del electorado emitió su voto, si bien se informó que se habían instalado 95% de las mesas electorales registradas. Solo en los caseríos donde operan las bases de apoyo zapatista no hubo casillas electorales, por voluntad de los propios habitantes de esas comunidades.

Para el PRI, se trata de la segunda derrota electoral en poco más de un mes, luego de que perdió las elecciones presidenciales el 2 de julio, ante el candidato del PAN, Vicente Fox. Salazar fue miembro del PRI hasta hace pocos meses, pero mantuvo diferencias en torno al manejo del conflicto armado y luego por la campaña presidencial, las cuales le empujaron a abandonar el partido.

PERSPECTIVAS

Además de buscar el retorno a la vida civil del Ejército Zapatista de Liberación Nacional -EZLN-, Salazar enfrenta el desafío de cumplir con las demandas indígenas que le dieron vida a la organización guerrillera.

En entrevista con Luis Hernández Navarro, publicada en la Jornada luego de las elecciones, Pablo Salazar afirmó que quiere ser un facilitador de la paz. Con referencia a los zapatistas comentó que: “mientras existan las causas por las que ellos se levantaron no pueden dejar de tener razón, más aún si son un grupo que ha buscado la vía política y son las propias instituciones quienes les han cerrado el camino. Nuestra presencia no quita razón de ser al EZLN; lejos de ello, el nuevo gobierno de Chiapas le da razones al zapatismo para encontrar interlocutores que faciliten la recuperación de los canales de diálogo.”

Salazar expresó que tiene en claro que el interlocutor del EZLN debe ser el gobierno federal, y que él no pretende ser ni mediador ni correo.

También afirmó que: “le ganamos no sólo al candidato del PRI; le ganamos a un grupo político que quería apoderarse de esta región del país. El próximo Estado que va a caer en manos de la oposición es Tabasco”.

Vicente Fox, por su parte, declaró ante el resultado electoral que la legitimidad que recibe Salazar para encabezar el gobierno del estado contribuye a garantizar una nueva etapa de pacificación y entendimiento entre todos los sectores y grupos sociales en la entidad. Calificó de inadmisible que en Chiapas muchos compatriotas vivan desde hace siglos en condiciones de marginación, explotación, desigualdad, pobreza extrema, así como falta de oportunidades.

El vicario de Justicia y Paz de la diócesis de San Cristóbal, Gonzalo Ituarte, dijo que el triunfo de la oposición se logró a pesar de los enormes recursos utilizados por el gobierno priísta para ganar las elecciones. Considera que con el resultado se abre la posibilidad de transformar las políticas del estado en Chiapas que han conducido a la formación de grupos paramilitares y la utilización de programas gubernamentales con fines partidistas. Ituarte agregó que el triunfo de Pablo Salazar en Chiapas también hace posible la creación de condiciones favorables al proceso de paz y el cambiar las condiciones que actualmente sufre el pueblo. Pero opinó que esto no significa necesariamente que el EZLN se siente a dialogar de inmediato.