En este mes de junio, a partir del día 18, se congrerán en Colonia, Alemania,
los mandatarios de los 8 países más poderosos de la tierra (Alemania, Canadá,
Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, Japón y Rusia), conocido como el
Grupo de los Ocho (G8). Con este motivo, varias coordinaciones y redes
sociales y ciudadanas internacionales han programado actividades para
manifestar la insatisfacción que atraviesa el planeta ante las políticas
dominantes en curso, que han relegado al mundo social por atender
exclusivamente los intereses y exigencias del mundo del mercado.

Entre ellas, la Campaña Jubileo 2000 tiene previsto presentar las firmas
recogidas a lo largo y ancho del planeta (se espera alcanzar un récord), en
respaldo al pedido de cancelación de la deuda externa de los países
empobrecidos. Esta iniciativa, que en Latinoamérica se viene desarrollando
bajo el lema: “Sí a la vida, no a la deuda”, plantea que hay una necesidad
urgente de reducir los atrasos de las impagables deudas de los países más
pobres del mundo; reducción que debe incluir tanto la deuda privada (bancos
comerciales) como la bilateral (intergubernamental) y multilateral (FMI, Banco
Mundial).

Para el día de instalación de la cumbre, el 18 de junio, la red internacional
“Acción Global de los Pueblos”, por su parte, ha convocado a un “día
internacional de acción dirigido contra el corazón de la economía: los centros
financieros, distritos bancarios, y las bases de las corporaciones
multinacionales”, invitando “tanto a movimientos y grupos como sea posible a
organizar sus propias acciones autónomas en todo el mundo”.

¿La dictadura del mercado? Otro mundo es posible

Este es el nombre de la conferencia internacional que se desarrollará en
París, del 24 al 26 de junio, bajo los auspicios de la Asociación por una Tasa
Tobin de Ayuda a los Ciudadanos (ATTAC). El propósito del evento es favorecer
la convergencia de reflexiones y acciones de las redes internacionales,
movimientos sindicales y de ciudadanos, organizaciones no gubernamentales y
asociaciones, que en todo el mundo enfrentan las consecuencias de la
mundialización económica y financiera; esto es, “el deterioro de la
inseguridad económica y desigualdades sociales, la generalización de la
precariedad y la extensión de la pobreza, en beneficio exclusivo de las
empresas transnacionales y los mercados financieros”.

Para el efecto se ha programado una serie de encuentros, bajo la modalidad de
talleres para facilitar un amplio intercambio entre las personas
participantes, en los cuales se buscará “reapropiarse del patrimonio común de
la humanidad: la tierra, el agua, el saber, la comunicación, la salud, el
derecho, la paz, entre otros componentes”. De esta manera se espera que la
conferencia desemboque en la adopción de campañas comunes o convergencias en
torno de temas como la anulación de la deuda del tercer mundo, la supresión
de los paraísos fiscales, el establecimiento de impuestos a las transacciones
financieras especulativas (tasa Tobin), el rechazo a tratados o acuerdos
internacionales (como el Acuerdo Multilateral de Inversiones (AMI) o el
Acuerdo de Cooperación Económica Trasatlántico) que otorgan todos los derechos
a los inversores en perjuicio de los estados, ciudadanos, etc.