En nuestros artículos anteriores hemos estado analizando las políticas diplomáticas de los países superpoderosos para África. En esta oportunidad analizaremos la presencia de China en África subsahariana, como parte del grupo BRICS.

 
Lograr las cuatro modernizaciones
 
 Cuando Den Xiao Ping,  líder del partido comunista chino, cuestionado en los tiempos de la revolución cultural China, lanzó las cuatro modernizaciones y dio un giro a la propuesta maoísta de un salto hacia adelante, fue criticado por los revolucionarios del mundo, acusado de encaminar a China hacia el capitalismo. Fue en el año 1978, que el diminuto presidente de China dijo que ser socialista no significaba ser pobre. Para salir de la pobreza y superar el fracaso del salto hacia delante que intentó Mao en 1958, era necesario modernizar la ciencia, la industria, la agricultura y la defensa del país. Pero la teoría de las cuatro modernizaciones no era de su propiedad intelectual, sino del primer ministro de relaciones exteriores de China, el impecable, Zhou Enlai, quien además definió la política exterior China.
 
Zhou Enlai había visitado África para implementar una política que disputaría la presencia del social- imperialismo soviético, como consideraban a la vieja Unión Soviética en esos tiempos. Incluso llegaron apoyar a movimientos guerrilleros de derecha como el de la UNITA de Jonas Savimbi quien tenía alianzas con el régimen del Apartheid de la vieja Sudáfrica y la CIA; pero se oponía al Movimiento por la Liberación de Angola, grupo que recibía apoyo cubano-soviético.
 
Con el tiempo China se fue dando cuenta que apoyar factores ideológicos que no estuvieran en el poder no era lo más adecuado, y que ese tipo de diplomacia política intervencionista no conduciría al logro de los objetivos modernizantes lanzados en 1978.
 
El color del gato no es lo que importa
 
China hace una profunda reflexión sobre sus relaciones diplomáticas con África y su pérdida de tiempo por apoyar movimientos armados que poco resultado le estaban dando. Resolvieron apoyar algunos países africanos que estaban experimentando el socialismo como: Mali, Tanzania y la misma Zambia; que por cierto, en 1976, impulsaron el ferrocarril que une a Zambia y Tanzania. Para esta empresa fue necesario tanto recursos materiales como 50.000 chinos, que trabajaron en 1860 kilómetros de rieles, 18 túneles y 47 puentes.
 
El ferrocarril era la tarjeta de presentación de lo que eran capaces de hacer para desarrollar a África. A finales de los ochenta con la masacre de la plaza Tian´Anmen y como consecuencia la condena de los países occidentales, fijan su atención en África pues, este continente representa una cuarta parte de los votos en la ONU y era imperativo poderlos neutralizar o ponerlos a su favor en el caso de cualquier boicot internacional. Después de realizar un profundo estudio del continente con el patrocinio y la dirección del vice canciller para África Zohi Jun, y con especialistas del Instituto de Estudios Africanos, bajo la dirección de He Wen Ping, dedicados exclusivamente al análisis de las potencialidades de ese continente y ante un vacío dejado por occidente, China va a entrar como un huracán y con una política de diplomacia muy práctica donde lo ideológico no sería ningún problema.
 
En el fondo, para avanzar aceleradamente en las cuatro modernizaciones se necesitaban recursos energéticos y minerales que África posee. Como decía el viejo Xiao Ping “El color del gato no es lo que importa…lo que importa es que cace ratones”. La diplomacia China en África es totalmente pragmática, al parecer sólo importa dónde están los recursos, aún recordamos lo práctico que fueron durante la división de Sudán y Sudán del sur. Se aliaron del lado donde estaba el petróleo, no se olvida cuando guardaron silencio en el conflicto con Libia, pues sólo les interesaba el petróleo. Esa posición silenciosa fue compartida por el resto de los países BRICS. El silencio ante conflictos internos, es parte de la política diplomática china: coexistencia pacífica, beneficios, respeto a la soberanía y no intervención.
 
 China primer socio inversionista en África
 
Hoy el sueño de las cuatro modernizaciones se ha cumplido en su totalidad, y África ha sido el pulmón que oxigenó durante casi 15 años la industrialización de China. Con una política muy audaz, China inició en el año 2000 una aproximación a Angola, país que había sufrido más de 40 años de guerra, culminando apenas en el 2002 con la captura y muerte en combate de Jonas Savimbi.
 
Angola pidió a las potencias extranjeras ayuda para reconstruir el país, y los occidentales le exigían alta tasa de interés por cada dólar invertido. Los chinos propusieron la reconstrucción acelerada por recursos estratégicos como petróleo. Angola fue el ensayo en esa política exterior financiera de China que dio grandes resultados. Después comenzaron a desfilar los otros países como Nigeria (Gas-petróleo), Zambia (cobre), Congo (petróleo-madera), Congo Democrático (Cobalto), Etiopía: donde construyeron como obsequio el moderno edificio de la Unión Africana.
 
China se convirtió en el primer socio comercial e inversor de Africasubsahariana, sin invadir ni disparar una bala; superando a la Europa colonialista y al imperialismo norteamericano.
 
Para la segunda década del siglo XXI, China había invertido 200 mil millones de dólares, con la excepción de Santo Tomé y Príncipe ya que este país tiene relaciones con Taiwán, país enemigo de China.
 
Li Zhaoxing, presidente de la Asociación China de la Diplomacia Pública, señaló que su país y África “son buenos amigos, buenos hermanos y buenos socios. China ha ayudado activamente a los países africanos en el desarrollo económico y de infraestructuras y acelerará su inversión en ese continente”.
 
Otra prueba de la importancia que concede Beijing a África, advirtió, fue la participación del recién elegido presidente chino, Xi Jinping, en la quinta reunión de líderes del BRICS. Esa presencia dio un impulso importante a la cooperación entre los países de África y China. Mientras tanto, los países africanos están trabajando con China con la esperanza de aprender más sobre el desarrollo de los sectores: agrícola, manufacturero, científico y tecnológico del país asiático, así como de la construcción de infraestructuras y recursos humanos, además de cómo abordar los principales asuntos regionales e internacionales.”
 
 La gira del año pasado por el presidente chino a África reafirma la ofensiva diplomática financiera China. Hemos recorrido parte de África subsahariana y en cualquiera de los países visitados, la presencia China es imponente. En los rincones más apartados, hay chinos construyendo hasta sus propias sombras.
 
Nota: Esta serie de artículos aparecen todos los viernes en el semanario LAS VERDADES DE MIGUEL.